
Lucía Navas
Bonanza se convierte poco a poco en una de las zonas de mayor auge de inversión privada. Aunque hasta ahora este municipio, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), está incluido en lista de zonas donde su población sufre pobreza severa. El índice de pobreza extrema es del 71.2 por ciento, según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
La esperanza es que esa realidad socioeconómica cambie a mediano plazo. Al menos es la oportunidad que se ofrece con el desarrollo de cuatro megaproyectos puestos en marcha por la compañía Hemco Nicaragua SA. Tres de estos no forman parte del negocio de la actividad minera de esta empresa, aunque son los recursos económicos generados por el negocio del oro y la plata lo que está permitiendo a Hemco “reinvertir” y diversificarse.
Sergio Ríos, gerente general de Hemco, cuantifica que —sin incluir las inversiones en la planta minera— serán unos 138 millones de dólares el capital que la empresa colocará en el desarrollo de dos plantas generadoras hidroeléctricas, la expansión del proyecto forestal y la construcción de dos edificios adicionales de call center.
“Ahorita vos utilizás la minería pero el día de mañana si el precio del oro se desploma, ya tenés los ingresos del (proyecto) forestal entrando a producir y de la hidroeléctrica”, explica Ríos.
Está planificado a ser de tres edificios, cada uno se valora en unos 12 millones de dólares su construcción.
El primer edificio alberga ya a varias empresas que ofrecen empleos a unos 400 jóvenes que brindan los servicios bilingües para negocios de Norteamérica y Europa, pero desde Nicaragua.
“Vimos la oportunidad de que hay mucho talento humano en el país, y especialmente en la Costa Atlántica”, dice Ríos quien ve posible que uno de los tres call center pueda ser construido en la zona. Eso dependerá de los estudios de factibilidad.
Por lo pronto, el segundo call center se podría comenzar a construir en año y medio. Cada edificio tendrá capacidad para 1,500 personas.
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El giro se hace en 2006. Entonces Hemco deja de ser una empresa exclusivamente minera al incorporar tres nuevos segmentos de negocios: energía renovable, forestería y tercerización de servicios de negocios (BPO) o call center. “Esto te da seguridad como empresa pero también como comunidad, como Costa Caribe y como país”, afirma convencido Ríos.
Hemco está entre las diez empresas más grandes y más importantes exportadoras del país.
Ríos dice que todo responde a la estrategia de “aprovechar los recursos naturales, renovables y no renovables”, para “convertirnos en una empresa más competitiva” evitando al máximo estar a expensa de “los subes y bajas” del precio de un solo producto como es el oro.
EL PODER HIDROELÉCTRICO
Siempre Viva y Salto Grande son los nombres de las plantas hidroeléctricas en las comunidades de Vesubio y Sakalwas, en el nacimiento del río Pis Pis. Ambas generan 5.3 megavatios de energía.
Pero la ambición es mayor. La idea es llegar a generar 50 megavatios, lo que la convertirá en la empresa hidroeléctrica privada más grande de Nicaragua.
Se prevé alcanzar esa capacidad en los próximo cinco y seis años. Para ello están en marcha la construcción de dos turbinas que elevarán la potencia del suministro de agua de la represa. Ya cuentan con los permisos y licencias del Ministerio de Energía y Minas (MEM) .
El primer proyecto es Diamante que producirá cinco megavatios, en el municipio El Jobo, Matagalpa; y el segundo es Piedra Puntuda sobre el Río Mico que producirá 15 megavatios. “Son de 2.5 a 3 millones de dólares por megavatios lo que cuesta invertir”, detalla Ríos.
Se estima que el costo de ambas plantas es de 52 millones de dólares. El 30 por ciento es capital propio de Hemco y el 70 por ciento lo obtiene de un préstamo con lnter-American Investment Corporation, IIC, la agencia de inversión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“Una vez que construyamos Diamante saltamos a iniciar Piedra Puntuda”, apunta Ríos. Con ambas turbinas en operación Hemco estaría produciendo cerca de 30 megavatios de energía hidroeléctrica pues también se piensa elevar la capacidad de la planta Siempre Viva. Alcanzar los 50 megavatios requerirá de desarrollar un tercer proyecto, el cual aún está en estudio.
Entrar al negocio hidroeléctrico no es casualidad. Ríos recuerda que el funcionamiento de la mina de oro lo garantizan generando su propia energía, que es donde nacen las presas Siempre Viva y Salto Grande. “Vos partiste de la minería, pero aprovechaste el conocimiento de la hidroeléctrica y lo ampliaste y ahora está creciendo como un negocio separado y además creemos que el país necesita producir energía limpia”, afirma.

PULMÓN FORESTAL
En el aprovechamiento de las oportunidades de negocios entra también el desarrollo de la industria forestal Javier Chamorro Mora. El objetivo es sembrar en los próximos 20 años 10,000 manzanas de bosques de plantaciones forestales. Se hará en áreas deforestadas sembrando 12 especies nativas y exóticas como teca, cassia amarilla, cedro rosado y melina; caoba, quebracho, cedro pino del Caribe, madero negro, guanacaste y genízaro.
Son 50 millones de dólares a invertir. “Ya tenemos sembradas 2,400 y este año comienza la siembra en junio y esperamos cerrar en 3,000 manzanas de árboles. Eso significa unos 3 a 4 millones de dólares por año”, detalla Ríos.
“El esquena es que al final de 20 años que te toca corte, cortás las primeras 700 manzanas y vuelves a resembrar”. ¿Su uso? Venderla. “Lo interesante es que actualmente toda la madera en Nicaragua se exporta sin procesar, pero al vos tener un flujo constante de 700 manzanas anuales de madera sembrada vos podés poner industria local de segunda y tercera generación. No solo para exportarla, sino para hacer muebles acá en el país”, explica Ríos.
El empresario enfatiza que todo es una estrategia bien pensada, pues con el fin de Hemco es que los ingresos que genere el proyecto forestal perfectamente superen los que reciben de la empresa minera.
Lo rentable del negocio lo muestra el hecho de que ya el proyecto forestal genera casi los 1,000 puestos de trabajo que tiene la planta minera.
Ríos está convencido que al ser estas inversiones “a largo plazo y muy intensivas de capital” permitirá tener en Bonanza diversas maneras de empujar su desarrollo.
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