Arnulfo Agüero
- “Los esfuerzos que están haciendo los artistas nicas son sobrehumanos, no creo que haya otro país donde haya tanta lucha para empujar un poco más adelante la cultura”.
- Nataliya Leshchenko
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Funda Manos Virtuosas. Haciendo con sus alumnos más destacados la primera presentación en el Teatro Nacional Rubén Darío. Estos recibieron clases de solfeo, canto, conceptos, música clásica y jazz.
A la fecha considera que ha impartido clases a dos generaciones y que va por la tercera. También ha sido coordinadora desde el 2009 de festivales de jazz en tres temporadas.
Recién formó el Cuarteto Leshchenko , pero aún no han tenido presentaciones. Ellos son sus hijas Elisa Rivera Leshchenko, en el bajo eléctrico, Berta Rivera Leshchenko, en el canto y la danza, y Carlos Orozco Leshchenko, baterista. Toda una familia de músicos.
“Me encanta la vida y estoy tratando cada día ser más feliz, con mis hijos, pareja, y mis amigos”, expresa sonriente esta ucraniana que se siente cada día más nicaragüense y feliz tocando jazz y música clásica.
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Desde niña se “empapaba con la música” y siempre estaba cantando en el hogar de sus padres en Ucrania, donde vivió 24 años. Otros 20 en nuestro país la han hecho sentirse “nicaragüense de corazón”, relata Nataliya Leshchenko, fundadora del Club del Jazz en Nicaragua.
“Me recuerdo cantando por toda la casa. Empecé a componer las letras antes que me metieran a la escuela de música. Era inquieta, la música fue mi amor y vivía empapada de melodías”, dice Leshchenko, también fundadora de la escuela de música Manos Virtuosas.
A los siete años sus padres vieron el interés y la inscribieron en una escuela de música especializada para niños en Kherson, su ciudad natal en Ucrania. 15 años después egresaba de educación superior, a sus 22 años era instrumentista docente y directora de orquesta.
EL AMOR Y NICARAGUA
“Disfruté un año, antes de casarme con un nica con el que llegué a Nicaragua, Omar Antonio Rivera Alemán. Ahora tenemos una buena amistad”, confiesa, siendo el amor la razón que la trajo al país. Cuando llegó a Managua recibió la segunda impresión que la impactó y fue la pobreza de la ciudad.
Le costó adaptarse a la realidad social y económica del país. La comida nicaragüense sí le gustó. Hoy en día tiene un español bien fluido y maneja con deleite las expresiones populares nicaragüenses.
Le faltan cuatro años para ser “media nica”, dice entre sonrisas. Aún no tiene la ciudadanía nicaragüense, porque ha conservado la ucraniana. Ahora tiene una relación sentimental con el músico Enrique Fernández, quien es nica-dominicano, pero nacido en Estados Unidos.
Con él comparte su música y proyectos. Y su primer trabajo en conjunto se llamó Anima Mundi , un concierto de música clásica armonizada con jazz. En los últimos años ha estado experimentando con jazz, porque asegura que “la música clásica es su amor y el jazz su pasión”.
SUEÑOS DE JAZZ Y UCRANIA
“Siempre escucho en mis sueños la música clásica con jazz y que voy caminando por la calle, con la Elisa de Beethoven fusionada con jazz”, exterioriza Leshchenko.
Para Elisa, WoO 59 (Für Elise, en alemán) es una de las obras más conocidas del compositor alemán Ludwig van Beethoven, compuesta en la menor para piano solo.
“También soñaba que regresaba, a Ucrania, ahora no sueño pero siempre está en mí aunque no sea la misma que dejé hace 20 años, por lo que regresar sería como una extranjera”, expresa.
Ahora siente que Nicaragua la adoptó y le puso desafíos a vencer para salir adelante .
“Viví la pobreza y entiendo a la gente nica y si puedo ayudar ayudo. He tenido que repartir una tortilla a la mitad para comerme una por la mañana y otra por la noche con una tasa de café negro. Pasé por eso”, confiesa esta talentosa artista, quien ha hecho de nuestro país su hogar donde brillar.
CASA DE JAZZ ABIERTA
Ahora es una conocida pianista, maestra y promotora. El Club de Jazz es su reciente proyecto surgido con un concierto de apertura en el local de Ángeles y Demonios.
Este se inauguró el pasado 29 de diciembre del 2011 con un recital de jazz que llamó Noche de Paz, Noche de Jaz z, en el que participaron Tránsito Gutiérrez, Mike Cortina, Chepe Conga, Freddy Martínez, Andrés Sánchez, Reynaldo Ruiz, José Antonio Argüello, entre otros.
A la fecha el Club lleva cinco conciertos, en lo que han participado grupos de León como La Nota Azul. La demanda es poca pero está creciendo, asegura la artista, porque sus propuestas son diferentes y provienen de agrupaciones de varias partes del país.
Lo fundan Nataliya Leshchenko, Reynaldo Ruiz, José Antonio Argüello, Natalia Guzmán, Ronald Hernández entre otros, y cuentan para su difusión con la página Jazz de Nicaragua, a la que se han afiliado más de 2,000 fans.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B
