[/doap_box]
Wilder Pérez R
Siete expedientes gruesos; 50 imágenes comentadas con ubicación exacta de daños; un listado con fotografías de 23 especies de animales en riesgo; más de mil publicaciones periodísticas y cualquier cantidad de leyes nacionales e internacionales violadas, fueron presentadas ante la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), como prueba de las afectaciones de la carretera construida por Costa Rica junto al río San Juan de Nicaragua.
La CCJ recibió los folios de pruebas de parte de los denunciantes, dos días antes de la fecha que había establecido como límite para que las partes acusadora y acusada presentaran sus documentos irrefutables.
Costa Rica, que mantuvo su posición de no reconocer la jurisdicción de la CCJ e insultar a los magistrados integrantes, continuó ignorando el proceso en su contra, a pesar de que su Gobierno se autodefine como “amigable con la naturaleza”.
Jaime Incer Barquero, uno de los acusadores, catalogó las pruebas como “contundentes” e “irrefutables”, ya que a su criterio no existen dudas sobre la violación de Costa Rica a las leyes ambientales nacionales e internacionales con su obra a orillas del lecho nicaragüense.
“No solo se hicieron daños ellos mismos al construir esa carretera. Costa Rica, que había declarado protección absoluta sobre esa zona y sus humedales, fue la primera en dañarlos”, denunció Incer, presidente del Fondo Natura.
Norving Torres, uno de los especialistas en fauna que aportó pruebas del daño ambiental, comentó que las pruebas contra San José fueron colectadas por 14 científicos y 16 expertos en construcción de carreteras. Entre los especialistas estaban biólogos, botánicos, geólogos, ingenieros, ecólogos y abogados de ambos países.
Incer Barquero aseguró que “esa carretera fue hecha sin planificación y la misma naturaleza se va a encargar de destruirla”.
Costa Rica detuvo su construcción el mes pasado, alegando falta de dinero, pero recientemente el Gobierno logró fondos para concluirla.