Agencias Vida
Según un grupo de psicólogos evolucionistas, las diferentes presiones a las que estaban sometidos en su lucha por la supervivencia, el cerebro de las mujeres y los hombres está programado para responder de manera diferente a la infidelidad.
A los hombres les provoca más celos la infidelidad sexual, una estrategia que funcionó muy bien en la Edad de Piedra, ya que promovió el éxito reproductivo. Las mujeres, en cambio, se sienten más afectadas por la traición emocional, que podría dejarlas sin marido y, de alguna forma, sin recursos.
“Los hombres y las mujeres son igualmente celosos, pero los acontecimientos de la vida cotidiana disparan sus celos de manera diferente”, aseguró el doctor David Buss, psicólogo evolucionista.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 B