Quienes no están de acuerdo en que hay que buscar un diálogo con el presidente inconstitucional Daniel Ortega basan sus argumentos en dos puntos: que el resultado va a ser un vil pacto prebendario y/o que no hay condiciones o no se debe platicar con quien ha violentado las leyes, la Constitución y se ha burlado del voto de los ciudadanos para adjudicarse el porcentaje que le dio la gana en las pasadas elecciones.
Primero lo fácil, los argumentos que esgrimen tienen mucho peso. Por un lado, hasta el momento en el país no ha habido negociación entre políticos que no termine en una repartidera que solo a ellos les beneficie. Los cambios de mayor profundidad, pero que han terminado en lo mismo, han venido luego de largos períodos de violencia y muerte.
Por el otro, Ortega es un presidente inconstitucional, es una persona que ha violentado la Constitución y las leyes y es quien, desde el año 2004, comenzando tímidamente en Granada, ha venido perfeccionando la maquinaria fraudulenta en que ahora ha convertido al Consejo Supremo Electoral.
Ahora lo difícil. Si el Inconstitucional se adjudicó 63 diputados en la Asamblea Nacional, o sea que puede reformar la Constitución o llamar a una elección de Asamblea Constituyente para cambiar el sistema político del país y convertirlo en una monarquía si así lo deseara; si controla la Corte Suprema de Justicia, el poder electoral, la Contraloría y dispone de muchísimo dinero. ¿Qué debe hacer la oposición?
Pues digo yo, si la oposición tuviera la capacidad de poner 100 mil personas frente al Consejo Supremo Electoral para exigir la renuncia de los magistrados. Si tuviera suficiente liderazgo para decirle a esos 100 mil que no se muevan hasta que se vayan esos magistrados, entonces sí, ¿para qué dialogar?
Pero la verdad es que nadie en la oposición puede hacer eso. Así que los que se oponen a dar el paso de al menos buscar un diálogo con el Inconstitucional están en esencia diciendo: sentémonos, esperemos a ver qué pasa.
Bueno, quien quita que venga una nave espacial y secuestre al Inconstitucional, ¿verdad? De esa manera no se arriesga nada. Nadie puede criticar a una oposición por paralizarse si se encuentra en una situación tan “asimétrica”, ¿verdad?
Además, si con solo decir que van a tratar de hacer algo ya están diciendo que es un pacto prebendario ¿quién necesita eso, verdad?
Pero la verdad es que dentro de la oposición se debe hacer algo para regresar al país a la institucionalidad. El mismo orteguismo debe saber que en el mundo actual no puede pasar por encima de las leyes sin que se pague algún precio, aunque sea la indiferencia internacional que para nosotros es suficiente para crearnos problemas.
Y hacer algo en este caso significa tomar alguna acción, no sentarse a esperar y ver. Es riesgoso, claro que sí. Quienes andan promoviendo un diálogo con visión de nación pueden salir trasquilados, pero la verdad es que asumir riesgos viene en la descripción de funciones del líder. ¿Que pueden quemarse? Sí. ¿Pero quién va a reconocer liderazgo en los que se queden sentados esperando a que los marcianos secuestren al Inconstitucional?
Por lo menos en lo que a mí concierne prefiero depositar mi confianza en gente que en los últimos cinco años me probó que no se vende y que está dispuesta a jugárselas en un diálogo difícil e incomprendido. Si traicionan su palabra podré reclamarles y tienen en la historia múltiples ejemplos de cómo van a terminar, pero si logran su cometido todos, hasta los orteguistas, vamos a vivir en un país mejor. Lo que no creo que resulte es sentarse a esperar que venga un escuadrón de marcianos secuestradores.
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