RAPI CÉDULA
Si se considera la cantidad de delincuentes internacionales que aparecen con cédulas nicaragüenses, alguien ajeno podría deducir que Nicaragua es el país donde más fácilmente se obtiene uno de estos documentos de identidad. “Rapi cédulas”, pues. Sin embargo, no es eso lo que contestarían los miles de jóvenes que se tostaron por meses en las afueras de las oficinas electorales pidiendo su cédula, una y otra vez, sin que al final pudieran conseguirla, privándose con ello de elementales derechos ciudadanos que van desde votar para elegir a sus autoridades hasta hacer trámites y gestiones cotidianas para su vida diaria.
FILTROS
El asunto es el siguiente: el Consejo Supremo Electoral diseñó un complicado sistema de cedulación basado en un escrupuloso filtro, cuya misión es identificar y complicarle la vida a los que votan contra el Frente Sandinista. Bastaría entonces que los magistrados electorales pusieran tanto empeño contra los delincuentes como el que ponen contra los opositores, para que narcos, terroristas y asaltantes se quedaran también en las aceras pidiendo su cédula o se fueran a otro país a buscar vida, y no anden por ahí identificándose como nicaragüenses “adoptados”. Si a los que piensan distinto no los van a tratar como ciudadanos, por lo menos que los traten como a los delincuentes, que ya hemos visto que ellos sí consiguen fácilmente su cédula de identidad.
CASO COMTECH
Contrapronósticos la Policía Nacional resolvió el caso Comtech, que aparentemente la desbordaba. Técnicamente parecía un caso fácil, porque el tipo de mercadería robada y la cantidad de recursos involucrados dejan muchas pistas. Sin embargo, el caso se volvía difícil precisamente por lo mismo: nadie va a cometer un crimen tan audaz, ignorando esas debilidades, sin tomar las provisiones necesarias y contar con la complicidad de “gente de adentro”. Pero, aún cuando quedan preguntas que contestar, valga este reconocimiento a la Policía que esta vez pasó con altas notas la prueba.
NEGOCIADORES
Fabio Gadea, Edmundo Jarquín y Eduardo Montealegre, entre las caras más visibles, se han dado a la tarea de andar en peregrinación, pidiéndole a diferentes sectores que les den un voto de confianza en las negociaciones que, según ellos, se avecinan con el Frente Sandinista. Prometen que esta no será una clásica repartición de cuotas, y que tampoco entregarán de gratis la legitimidad que le falta a Daniel Ortega. ¿Será eso posible?
IR POR LANA…
Lo primero a dilucidar es: ¿está interesado Ortega en una negociación? Si lo está, ¿por qué lo estaría? ¿Qué estaría dispuesto a ceder teniéndolo todo? En este punto el mejor escenario que le podría suceder a estos negociadores sería que Ortega suelte un hilo que al jalarlo permita desbaratar el tejido elaborado con paciencia y dedicación durante los últimos 15 años y que por ahora parece estar en su mejor punto. Y el peor escenario sería llegar por lana y salir trasquilados, o sea que solo los usen para darse publicidad como legítimos interlocutores y los regresen desacreditados y con las manos vacías. El primer escenario nadie se lo cree y, en cambio, hay bastante certeza de que puede suceder lo último.
SEÑALES
Pero bueno, démosles el beneficio de la duda y veamos las señales en el camino. Primera señal: ¿ha dado Ortega muestras de querer negociar? Segunda, ¿qué nivel de interlocutores habrá? Y tercera y quizás la más importante: ¿de qué tipo de negociación estamos hablando? Mismos procedimientos generan mismos resultados. Si de lo que se trata es de repartirse cuotas tal como se ha hecho siempre y no de discutir las calidades de los nuevos miembros de las instituciones, pues tendremos lo mismo de siempre: un gobierno arbitrario legitimado y una oposición regodeándose en el zancudismo.
PELÍCULA REPETIDA
Es que esta película ya la vimos. Nos la sabemos de memoria. La política nicaragüense es un viejo y corto rollo de celuloide pegado circularmente para que los mismos cuadros con los mismos actores pasen por el proyector una y otra vez. Solo un ejemplo más: fíjense nomás cómo a medida que se acercan las nuevas elecciones vuelven a salir de sus escondrijos las mismas fichas del oficialismo pidiendo a gritos una unidad opositora. El negocio de estos “opositores” ha sido desde siempre meterse en la unidad para luego desbaratarla y cobrar por ello. Esta película nos tiene hartos.
Twitter: @fabian_med