MONTEVIDEO/AFP/EFE
Inés Massiotti, abogada del enfermero Ariel Acevedo, expresó que este y Marcelo Pereira, eran amigos y ejercían su trabajo de diferente manera.
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Una jeringa con restos de lidocaína que la policía encontró cerca de Gladys Lemos, una paciente diabética de 74 años, muerta el 12 de marzo, fue clave para aclarar el caso de dos enfermeros que fueron procesados el domingo por el homicidio de 16 pacientes internados en dos centros sanitarios de Montevideo, según fuentes policiales.
Lemos, quien fue internada en el Hospital Maciel por diversos problemas físicos y estabilizada por los médicos, murió repentinamente poco después de recibir el alta médica.
En las investigaciones se determinó que la jeringa, con medicamento que no había sido recetado a la paciente, provenía de otro centro sanitario privado.
Surgió la responsabilidad de un enfermero, de 39 años, que trabajaba en el hospital y también en la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos, de donde sustrajo la jeringa. La policía también detuvo a otro enfermero de 46 años, quien trabajaba en el centro de salud privado, por lo que el juez penal Rolando Vomero dispuso prisión para ambos por “homicidio especialmente agravado”.
El juez manifestó que los acusados reconocieron a las víctimas. Los defensores de los enfermeros afirmaron que estos actuaron para “atemperar el dolor de sus pacientes”, aunque Vomero dijo que las víctimas “no todas eran pacientes terminales”.