Elízabeth Romero y Martha Vásquez
El triple crimen de El Carrizo dejó marcada a Irinea Mejía, viuda de Mercedes Torres Pérez y madre de Josué Sael y Elmer Torres Cruz. Los hechos permanecen en sus recuerdos y el miedo crece en su interior.
Después de más de tres meses de la matanza, Mejía asegura que vive atemorizada. Y esto lo fundamenta en que la tragedia que ha tenido que enfrentar su familia fue motivada por una carta que personas de la comunidad enviaron al secretario político del partido de gobierno, Jesús Herrera Zepeda, pidiendo su intervención en la protesta que los liberales hacían por el fraude electoral del 6 de noviembre, por lo cual el homicida llegó junto a la Policía a buscarlos.
Ayer, la directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, se refirió escuetamente al tema, negando que la institución actúe por influencias partidarias. “No perseguimos a nadie por política, nosotros perseguimos a delincuentes”, dijo Granera, pero un oficial de la institución y tres policías dispararon y mataron a los tres campesinos liberales, a petición de orteguistas .
Las palabras de su hijo José Francisco aún resuenan en la mente de doña Irinea Mejía: “mamita, mataron a mi papa, abra la puerta”… “y abro la puerta… muerto venía ya y lueguito se sale y me dice: ‘aquí traigo a mi otro hermano, a Elmer’…lueguito los dos, con el chavalito del finado Elmer, también los dos traían al otro”.
“Cada vez que yo me acuerdo… a veces deseo ser hombre para vengarme, pero luego oro para que el Señor me limpie mi corazón y no haga cosas malas”, dijo ella.
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