“Ver que mis compañeros de la Redacción de LA PRENSA dejaron de trabajar y espontáneamente se pusieron de pie para aplaudirme mientras me iba, es algo que voy a guardar siempre en mi corazón”. Miguel Lorío, Fotógrafo LA PRENSA/FOTOS/URIEL MOLINA

“Sin cámara me siento desnudo”

Después de una infancia tranquila, alejada de preocupaciones, Miguel Lorío se convirtió entonces en un joven inquieto, bailarín hasta de los anuncios comerciales y fácil para enamorarse. No tenía un rumbo fijo y ser fotógrafo era algo que nunca había entrado en sus previsiones.

 

Edgard Rodríguez C.

Después de una infancia tranquila, alejada de preocupaciones, Miguel Lorío se convirtió entonces en un joven inquieto, bailarín hasta de los anuncios comerciales y fácil para enamorarse. No tenía un rumbo fijo y ser fotógrafo era algo que nunca había entrado en sus previsiones.

Sin embargo, el accidente en el que perdió la vida su hermano menor, Róger Iván, quien se transportaba en una motocicleta con un amigo, cuando una señora se cruzó una preferencia, aparte de una gran herida, le dejó una cámara con la que su hermano solía fotografiarse con sus amigos. Para Miguel, la cámara fue una manera de mantenerse vinculado a su pariente y le prestó especial atención.

“Decidí aprender a tomar fotos y pronto me sentí atrapado por ese mundo. Cuando era niño, una hermana me había enviado a la Escuela de Bellas Artes y con Rodrigo Peñalba aprendí técnicas que luego me sirvieron mucho al incursionar en la fotografía”, explica Miguel.

Lejos estaba Lorío de imaginar que llegaría a convertirse en el mejor fotógrafo deportivo del país y uno de los mejores en general. Pero concentró todo su esfuerzo en aprender y la historia, a la cual contribuyó a preservar, seguro lo sostendrá a través del tiempo.

A sus 61 años, Miguel ha decidido jubilarse. Se va de LA PRENSA, Diario en el que laboró por 14 años. Pero dejó una buena impresión como fotógrafo y como compañero. Ahora se dedicará a realizar asesorías y continuará como entrenador de motociclismo.

UNA DULCE TRISTEZA

:::¿Qué sensaciones hay en vos al marcharte?

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Miguel Salvador Lorío Castro nació en Managua el 7 de julio de 1950. Se crió en el barrio Cristo del Rosario junto a seis hermanos. Su papá era transportista y su mamá se dedicaba a la costura.

Lorío tiene cuatro hijos de dos matrimonios, el último de los cuales ha sido el más duradero, con Glenda Báez, con quien procreó a Sharon, su hija menor. “Glenda es tremenda mujer, solo que es enojada”, dice mientras sonríe.

Después de trabajar como laboratorista en Barricada, Manuel Pinell lo ubicó en Deportes y a partir de ahí comenzó a hacer su historia, que ahora entrará a una nueva etapa, con nuevos retos que lo tienen motivado.

Miguel ha sido entrenador de motociclistas por más de 25 años. Pedro Campuzano, el más dominante corredor de los últimos tiempos, fue uno de sus alumnos, igual que muchos otros pilotos del país.

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Tengo sentimientos encontrados. El primer día que me encontré fuera de LA PRENSA y sin la cámara, me sentí desnudo. Sentí que algo, que ya era parte de mí, no estaba. Eso me puso triste. Pero también he pensado en la despedida espontánea que se me hizo y eso me dijo a mí que no hice mal mi trabajo, que mis compañeros y jefes apreciaron lo que hice.

:::¿Te has sentido el mejor?

Eso no lo voy a decir yo. Creo que la obra de uno, es la que habla por uno. Yo trabajaba para los lectores del periódico y para mis jefes. Ellos son los que pueden responder eso. Sí recibí muchos reconocimientos de aficionados a las salidas de los estadios y de los atletas mismos. Eso fue siempre un gran estímulo para mí y aumentaba mi empeño en superarme. Creo que hice un buen trabajo.

:::¿Cuál es la clave para una buena foto?

Bueno, al menos para mí, el estado de ánimo es importante. Creo que difícilmente se puede hacer fotos llamativas y buenas si estás triste. No solo es apretar el botón, es poner todo el sentimiento a lo que hacés. Luego agregaría que es clave el ángulo en que te ubicás, lo cual te lo da la experiencia, y después, buscarle el lado bonito a quien deseás fotografiar.

:::¿Había atletas difíciles de fotografiar?

Uhh sí, muchos. Julio Medina por ejemplo. Cuando hacía swing y comenzaba a correr, lo hacía muy abierto. Entonces mejor lo agarraba de perfil. Lo mismo Epifanio Pérez, quien no tenía un wind up elegante, sino que lanzaba casi sin impulsarse. En cambio, era fácil hacerle fotos a Leo Cárdenas, Ariel Delgado o Juan Cabrera, solo por mencionar algunos.

SUS MEJORES FOTOS

:::¿Cuáles fotos te hicieron sentirte realizado?

Muchas, pero recuerdo especialmente algunas de las que vos mencionaste en tu columna, como la que se cayeron los ciclistas en una Vuelta a Nicaragua. Aquí debo decir que estar informado es clave. Yo sabía que esa caída podía suceder. Había mucha rencilla entre ellos y la tenían contra un corredor, así que anticipé que eso podía pasar y luego, solo disparé.

:::¿Qué otras?

La jugada de Roberto Espino en segunda base, saltando tras una línea hacia el jardín central en una Final Dantos-Bóer. Y fue en la época en la que las cámaras no eran automáticas, pero yo cargaba rápido y hasta hice muchas secuencias. También está una de Nemesio Porras con el San Fernando en la Final contra Rivas, que fue el out clave. En fin, son muchas.

:::¿Qué aspectos valorabas para ubicarte?

Todos. Chequeaba los ángulos. Fotos con asientos vacíos son feas, entonces me ubicaba en otro lado. Pero además, observaba si los cácheres pedían adentro o fuera, si el mánager era agresivo o conservador. Por ejemplo, con corredores en base, sabía que Omar Cisneros iba a ponerlos a correr. En cambio, Noel Areas ha sido pausado. Hay que pensar en todos los detalles.

:::¿Aún podías seguir tomando fotos?

Creo que uno no termina de perder sus talentos. Claro que aún puedo, pero sé que por las leyes de la jubilación estaba propenso a ser retirado, así que me mejor decidí irme. Voy a dedicarme a realizar algunas asesorías con fotógrafos jóvenes y continuaré entrenando motociclistas, que es también una pasión que he tenido toda la vida, pero me voy muy satisfecho.

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COMENTARIOS

  1. P.Candia
    Hace 15 años

    Mis cariñosos recuerdos para Miguel y mis mejores deseos en su vida de retiro; tuve el honor de trabajar junto a Lorio alla en Barricada en los 80s, y siempre recuerdo su humildad y su buen caracter y todos los chistes que haciamos en la redaccion o cuando andabamos trabajando ilusionados en una Nicaragua mejor; ademas, un excelente fotografo y un gran trabajador. Bendiciones a quien fue un excelente compañero de trabajo, desde USA.

  2. Mario Vargas
    Hace 15 años

    Saludos Sr. Lorío,le deseo mucha salud y larga vida y que disfrute de su retiro junto a todos sus seres queridos y amigos,Dios le bendiga. Mario Vargas,ex-arquero de la Seleccion de Futbol de Nicaragua.

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