Había ofertas de otros clubes sobre la mesa, pero Jorge Posada nunca las tomó en serio. Apenas completó su 17 temporada con los Yanquis de Nueva York, Posada entendió que lo apropiado era retirarse con el único equipo que tuvo a lo largo de una ilustre trayectoria en las Grandes Ligas.
Acompañado por su esposa y dos hijos, además de cinco trofeos de la Serie Mundial en la mesa, el receptor puertorriqueño anunció ayer su adiós. “Fue una decisión totalmente mía. Cuando se acabó la pasada temporada, sabía que no iba a volver a jugar”, dijo Posada, con la voz entrecortada y apenas conteniendo las lágrimas.
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