Elízabeth Romero
Al atentado sufrido a inicios de enero por el dirigente magisterial, José Siero, se sumó que debió ser atendido de forma clandestina en una clínica privada.
Según explicó, debió firmar un documento de asumir un compromiso de no revelar su paradero, por el temor de los médicos de que el Ministerio de Salud (Minsa) ordene el cierre de la misma o “las turbas” les lleguen a destruir las instalaciones.
El pasado 2 de enero, hombres con los rostros cubiertos le rociaron ácido en el rostro cuando Siero esperaba en una parada de bus.
Ayer confió que al retirarse estos le advirtieron: “Si yo hacía pública esta denuncia … en ocho días me esperaban en el cementerio… Si a mí me pasa algo hago responsable al Frente Sandinista y a la pareja presidencial”.
Ayer Siero fue acompañado por un equipo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) para presentar una denuncia en el Distrito Tres de la Policía, por la agresión sufrida y por la persecución existente por parte de desconocidos que se movilizan en motocicletas, y en un carro blanco y otro rojo sin placas.
El Cenidh solicitará ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) medidas cautelares de protección a favor de Siero.
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