LA PRENSA ha nombrado a don Fabio Gadea Mantilla personaje del año 2011, por haber reunido las cualidades personales y políticas que se requieren para merecer esta honrosa designación.
El personaje del año no necesariamente tiene que ser un político. Puede ser también alguien del ámbito económico, cultural, religioso, profesional o humanitario. Tampoco hay una regla que obligue a que sea una persona sobresaliente de manera positiva. En otras partes donde igual que aquí se nombra al personaje del año, el criterio para escogerlo es que sea quien haya trascendido más en la sociedad y la opinión pública, independientemente de que sus hechos sean buenos o malos.
En este sentido, la afamada revista norteamericana Time sorprendió al mundo en 1938, cuando nombró como personaje de ese año a Adolfo Hitler, quien había establecido un régimen de terror en Alemania y se preparaba para desencadenar la guerra más catastrófica de todos los tiempos. Pero precisamente por eso, el anuncio en la portada de Time de que Hitler había sido nombrado personaje del año, no fue acompañado con su fotografía, sino con una ilustración en la cual el líder del III Reich alemán aparecía sin rostro, ejecutando su himno de odio en un órgano de iglesia y con sus víctimas colgando de la rueda del suplicio de Santa Catalina de Alejandría, bajo la atenta mirada de los jerarcas nazis.
Si en Nicaragua se quisiera nombrar como personaje del año a quien más se destacó negativamente en el 2011, sería muy fácil encontrarlo, porque abundan los individuos de ese tipo comenzando por el jefe del gobierno, pasando por el artífice de los fraudes electorales y llegando hasta ciertos ídolos deportivos con pies de lodo. Pero en un ambiente social como el que hay actualmente en Nicaragua, donde los valores y principios andan de capa caída y son muchas las personas que se sienten decepcionadas y desesperanzadas, nombrar como personaje del año a uno de esos individuos que se han destacado por sus infamias ahondaría el pesimismo de la gente; y lo que se necesita de manera imperiosa es infundir optimismo, esperanza y confianza en que el mal momento que se está viviendo ahora, inevitablemente tiene que pasar.
Don Fabio, al enfrentarse en las elecciones del 6 de noviembre de este año —en dramáticas condiciones de desventaja material— a la poderosa, fraudulenta, corruptora y despiadada maquinaria orteguista, sembró una semilla de esperanza en Nicaragua, hizo renacer la convicción democrática de la parte sana de la sociedad, enarboló la bandera de la revolución moral que es absolutamente necesaria en Nicaragua, y sentó las bases para reemprender la lucha por la libertad, la democracia, la transparencia gubernamental y la moralidad pública, que más temprano que tarde tienen que realizarse en el país bajo la conducción de un gobierno que sea para todos.
Por todo eso y mucho más, don Fabio Gadea Mantilla es merecidamente el personaje del año 2011.
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