El expresidente de Checoslovaquia y de la República Checa, Vaclav Havel, falleció el domingo pasado a los 75 años de edad. Havel lideró la liberación del pueblo checoslovaco de la dictadura comunista prosoviética, en 1989, y su influencia libertaria se sintió en todas partes del mundo, particularmente en los países que siguen dominados por toda clase de regímenes autocráticos.
Vaclav Havel no fue un político partidista, era un poeta, escritor y dramaturgo que se entregó a la lucha por la libertad y la democracia en 1968, cuando Alexander Dubcek promovió la llamada Primavera de Praga, un hermoso intento de reforma democrática por medios pacíficos e institucionales del sistema comunista de corte soviético. La Primavera de Praga fue aplastada de manera sangrienta por los tanques soviéticos y Havel sufrió la represión de la dictadura comunista, pero su voluntad de lucha por la libertad creció y se fortaleció.
A principios de 1977 Vaclav Havel encabezó a los firmantes de la famosa Carta 77, en la cual numerosos intelectuales, artistas, periodistas y miembros de la sociedad civil checoslovaca demandaban al régimen comunista el cumplimiento y respeto de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Havel fue enviado a la cárcel también por esa demanda, pero no abandonó la lucha cívica por la libertad. A principios de noviembre de 1989 organizó el Foro Cívico, que aglutinó a toda la oposición al comunismo hasta entonces dispersa y desorganizada. Havel lideró las grandes manifestaciones callejeras que muy pronto causaron el derrumbe de la dictadura comunista, que ya para entonces se encontraba en avanzado estado de descomposición. El 27 de noviembre de ese mismo año comenzó la gran huelga general y el 10 de diciembre renunció el dictador comunista Gustav Gusak, siendo sustituido en el gobierno por Vaclav Havel como presidente y Alexander Dubcek como primer ministro. De esa manera se realizó la ejemplar “revolución de terciopelo” en Checoslovaquia, dando comienzo a la transición democrática y el renacimiento de ese país centroeuropeo, el cual, no mucho tiempo después, por decisión libre y soberana de sus pueblos se escindió en dos Estados: la República Checa y Eslovaquia.
Cabe mencionar que este mismo domingo 18 de diciembre murió también el déspota comunista de Corea del Norte, Kim Jong-il, quien había heredado la dictadura de manos de su padre, el también sanguinario tirano Kim Il Sung. Ahora Kim Jong-il ha dejado el poder en herencia a su hijo de 30 años, Kim Jong-un. Vaclav Havel y Kim Jong-il murieron el mismo día pero sus vidas no fueron paralelas sino absolutamente opuestas. De Havel se asegura con respeto, razón y justicia, que fue “un referente de la lucha por la libertad en el mundo”. De Kim Jong-il, en cambio, se dice con desprecio que fue un sanguinario dictador que causó la muerte de millones de personas y mantuvo a su pueblo en un odioso cautiverio.
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