EFE/bagdad
En un nuevo capítulo del repliegue estadounidense, las autoridades iraquíes asumieron ayer el control de la última base militar que estaba en poder del Ejército de EE. UU. en Irak, que ahora afronta el reto de mantener la seguridad por sí mismo.
El experto consideró esencial la colaboración ciudadana porque “son los ciudadanos los que pueden garantizar el éxito de la lucha contra los grupos armados”.
Asimismo, Yaburi destacó que todavía existen asuntos pendientes por las discrepancias entre los bloques políticos como las zonas en disputa y la autonomía de ciertas provincias, “algo que hay que resolver cuidando primero del interés patriótico”.
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EE. UU. traspasó a Irak el control de la base del Imán Ali, como la conocen los iraquíes, o Camp Daer, como la llaman los estadounidenses, situada en Al Nasiriya, 350 kilómetros al sur de Bagdad, según la televisión oficial Al Iraqiya.
“Hemos completado la recepción de todas las bases estadounidenses en Irak y ya no queda ninguna bajo control de EE. UU.”, afirmó en declaraciones a la prensa el representante del Gobierno iraquí, Husein al Asadi, encargado de firmar los documentos para la entrega de la base.
IRAK ASUME CONTROL DE 505 BASES
Al Asadi calificó el día de ayer de “histórico” para el pueblo iraquí y explicó que durante el repliegue estadounidense su país ha asumido el control de un total 505 bases, entregadas por las Fuerzas Armadas de EE. UU.
El miércoles pasado, el propio Al Asadi confirmó a Efe que los militares estadounidenses habían traspasado el control de la otra base que quedaba en su poder, la del aeropuerto de Basora, 550 kilómetros al sur de la capital.
La entrega de la base de Al Nasiriya se produce un día después de que se escenificara en Bagdad la salida estadounidense del país con una ceremonia simbólica en la que se arrió la bandera de EE. UU. y en la que participó el secretario de Defensa, Leon Panetta.
Aunque oficialmente el Ejército de EE. UU. ha transferido ya el control de todas las bases a Irak, todavía quedan algunos soldados norteamericanos en el país árabe preparando su marcha, que debe completarse el 31 de diciembre según el pacto de seguridad, firmado entre Washington y Bagdad.
El experto consideró esencial la colaboración ciudadana porque “son los ciudadanos los que pueden garantizar el éxito de la lucha contra los grupos armados”.
Asimismo, Yaburi destacó que todavía existen asuntos pendientes por las discrepancias entre los bloques políticos como las zonas en disputa y la autonomía de ciertas provincias, “algo que hay que resolver cuidando primero del interés patriótico”.
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