AFP
El exdictador panameño Manuel Antonio Noriega cumple este lunes el primer día de prisión en su país por el asesinato de opositores y ya le esperan nuevos juicios, lo que reabre heridas en familiares de las víctimas de su régimen en medio de la indiferencia de la mayoría de la población.
Tras purgar 22 años en prisiones de Estados Unidos y Francia por narcotráfico, un avejentado Noriega regresó el domingo a su país extraditado por París y en silla de ruedas ingresó a la cárcel de El Renacer, a orillas del Canal de Panamá, bajo un gigantesco operativo de seguridad.
El retorno de Noriega, quien fue un agente de la CIA entre 1968 y 1986 cuando Centroamérica era teatro de guerras civiles, revolcó amargos recuerdos para muchos que sufrieron en su régimen y por la cruenta invasión estadounidense que lo derrocó el 20 de diciembre de 1989.
Existen expectativas en torno a los secretos que el exdictador podría revelar de políticos o fortunas forjadas bajo el amparo de su régimen.
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Noriega, quien gobernó de facto de 1983 a 1989, recibió en ausencia tres condenas —de 20 años cada una— por desaparición y asesinato de opositores, el del médico Hugo Spadafora, el del mayor Moisés Giroldi, y el de otros 11 militares que trataron de darle un golpe de Estado.
NOTIFICARÁN A NORIEGA POR DESAPARICIÓN DE UN SINDICALISTA
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Aníbal Salas, anunció este lunes que en los “próximos días” se le notificará un llamado a juicio por la desaparición en 1970 del sindicalista de izquierda Heliodoro Portugal.
“Se estaba esperando a que el señor Noriega llegara a Panamá para cumplir con algunos requisitos, entre esos la notificación en el caso” de Portugal, declaró Salas.
El ex hombre fuerte de Panamá, de 77 años, fue visitado este lunes en prisión por su hija, la abogada Lorena Noriega, quien según la ministra de Gobierno, Roxana Méndez, será quien dirija ahora su defensa.
“Tiene tres condenas pendientes y tres procesos pendientes”, manifestó el procurador José Ayú, al referirse a otras causas por violación de derechos humanos.
DIFÍCIL PASAR LA PÁGINA SIN JUSTICIA
Ya con Noriega preso, el debate se encendió sobre vericuetos legales. Una ley permite a los mayores de 70 años cumplir su condena en la casa, pero las familias de las víctimas exigen una interpretación de la norma que considere de “lesa humanidad” sus crímenes y no pueda optar por ese beneficio.
“Es difícil pasar la página sin que haya justicia, sin saber dónde están los cuerpos de los desaparecidos, sin saber dónde está la cabeza de mi hermano”, dijo a la AFP Alida, una hermana de Hugo Spadafora.
Una Comisión de la Verdad documentó, en 2002, 110 casos de asesinados y desaparecidos en las dictaduras militares en los años 70 y 80, cuando Noriega fue primero jefe de los aparatos de Inteligencia y luego gobernante de facto. El retorno de Noriega, quien fue un agente de la CIA entre 1968 y 1986 cuando Centroamérica era teatro de guerras civiles, revolcó amargos recuerdos para muchos que sufrieron en su régimen y por la cruenta invasión estadounidense que lo derrocó el 20 de diciembre de 1989.
Existen expectativas en torno a los secretos que el exdictador podría revelar de políticos o fortunas forjadas bajo el amparo de su régimen.
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