Federico Dueñas
Quienes nos hemos sensibilizado (y enamorado perdido) del tilma de San Juan Diego, donde se imprime milagrosamente la Virgen de Guadalupe delante de, al menos trece personas (los adelantos científicos podrían encontrar mas en el futuro) el 12 de diciembre de 1531, no cabemos de júbilo y admiración ante las sorprendentes distintas manifestaciones y mensajes que nuestra Divina Morenita devela, conforme avanza la ciencia en el tiempo al mundo cristiano para gloria de su amado hijo.
Su primera aparición fue básica para la cristianización y protección de los nativos de América ante la colonización. Ella fue el estandarte vital que el padre Miguel Hidalgo y Costilla llevó al inicio de la independencia de México en el siglo XVII. En el siglo XX, cuando la ciencia pudo hacerlo, nos siguió sorprendiendo y maravillando con el colorido desconocido y flotante de su pintura, sus ojos con reflejos humanos científicamente comprobados y mil cosas más que no puedo mencionar en este corto espacio, para ira de hermanos separados, ateos y similares.
Reina de México y emperatriz de América. ¡Su corazón palpita! ¡Sus ojos nos miran y su vientre … se mueve Se mueve en protesta contra las leyes que aprueban en aborto en la república mexicana y el resto del mundo.
Como lo demuestran fotografías del acontecimiento ocurrido el 24 de abril de 2007 en la Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, el mismo día después de la decisión del Concejo de esa ciudad de legalizar el aborto a pedido hasta la semana 12 de gestación, el cual estaba prohibido hasta ese momento.
El padre Luis Matos, superior de la Comunidad de las Bienaventuranzas (México), recopiló las milagrosas fotografías, comentando que al final de la misa ofrecida para los niños abortados no nacidos, la asistencia a la Basílica se preguntaba de que esperaba de la Morenita mientras que muchos fieles tomaban fotografías del ayate de Tepeyac, expuesto y venerado en la Basílica y al pie del cual la muchedumbre de los peregrinos enmaraña sobre una alfombra que rueda, la imagen de la Virgen comenzó a borrarse, para dar lugar a una luz intensa que emanaba de su vientre, constituyendo un halo brillante teniendo la forma de un embrión.
Con un encuadre y un engorde importante es posible apreciar la posición de la luz que procede realmente del vientre de la imagen no es ni un reflejo, ni un artefacto. El ingeniero Luis Girault quien estudió las imágenes así realizadas y confirmó la autenticidad del negativo precisó que no se había modificado ni alterado, por superposición de alguna otra imagen por ejemplo. Dijo: “Se descubrió que la imagen no procede de ningún reflejo, sino que sale literalmente del interior de la imagen de la Virgen. La luz producida es muy blanca, pura e intensa, diferente de los atisbos fotográficos habituales producidos por los flashes. Esta luz se rodea con un halo y parece flotar al interior del abdomen de la Virgen. Este halo posee la forma y las medidas de un “embrión”.
En efecto si se examina más concretamente aún esta imagen haciéndola volver en un plan sagital, se distinguen al interior del halo algunas zonas de sombra que tienen las características de un embrión humano en el seno maternal «es Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre: ¡es la fe católica!»
El autor es politólogo