Por: Wilder Pérez R.
Hablará de su experiencia, pero advirtió que no existe receta única para todos los casos.
La cita es hoy a las 4:00 p.m. en la Sala de Cultura del Edificio Padre Álvaro Argüello, de la Universidad Centroamericana (UCA). Será gratis y para cualquier interesado.
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Eugéne Rutagarama es una de las personas a las que el mundo le debe la existencia de los gorilas de montaña, la especie animal que comparte el 97.5 por ciento de sus genes con el Hombre.
Los salvó del peligro de extinción en una zona de selvas espesas, países enemigos y guerrillas.
Se trata de un logro que Nicaragua y Costa Rica no han podido en la Reserva de Biosfera Río San Juan: ponerse de acuerdo para conservar la naturaleza.
Rutagarama, de origen ruandés, dijo que la misma conciencia de los pobladores hizo que los gobiernos de Ruanda, Uganda y el Congo aceptaran dialogar.
Pero en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, donde la población es escasa, y el segundo país construye una carretera junto a la selva nicaragüense, ¿quién defiende a la naturaleza?
Rutagarama fue directo al responder: “En este caso, yo soy el que me pregunto ¿hay algún Gobierno local (municipal) que se preocupe por esa zona?”
Hasta el momento la preocupación está únicamente del lado de la frontera nicaragüense, aunque se limita a los daños de la carretera. En Costa Rica, país que se vende como “ambientalista”, a nadie parece preocuparle, ni siquiera a los organismos defensores de la naturaleza.
El experto visita el país para hablar de cómo lograron que la población de gorilas pasara de 280 a 408, y aporten diez millones de dólares anuales a sus países solo en pago por verlos.
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