El 29 de julio de este año advertimos en este espacio editorial, que detrás de la importación de huevos de Honduras, promovida por el gobierno, se escondía una motivación electoral del partido oficialista. Y señalamos que esa importación perjudicaba la industria avícola local, ponía en riesgo el empleo de miles de nicaragüenses y atentaba contra la salud de los consumidores, por la dudosa calidad de los huevos procedentes de Honduras.
Ahora el gobierno ha autorizado la importación de piezas de pollo a la misma cooperativa comercial orteguista, la cual, con solo dos contingentes importados con cero arancel ha obtenido ganancias netas de alrededor de un millón de dólares.
Pero esto no es un hecho aislado ni obedece al interés de beneficiar a los consumidores. En realidad, la competencia desleal y la falta de registros sanitarios para la importación de huevos y carne de pollo, han sido una constante en la guerra desigual que libra el gobierno contra la industria avícola nacional.
Según conocedores de la industria avícola, la relación de grasa contenida en la pieza de pollo que está importando la cooperativa comercial orteguista, es de tres a una en comparación con el producto nacional. Por eso es que, a fin de disimular el amarillento aspecto del pollo importado debido al exceso de grasa que contiene, le quitan la piel o lo combinan con producto nacional.
Las mismas personas vinculadas a la industria avícola nacional, aseguran que consta en pólizas de importación en manos de avicultores nicaragüenses, que el pollo en piezas es importado con un valor de 14 córdobas con veinte centavos por libra, pero son vendidas a razón de 18 y 20 córdobas al consumidor final. O sea que la ganancia neta por libra de pollo importado equivale a 5 córdobas, en promedio, lo cual, multiplicado por las 1,754 toneladas métricas (2,204 libras por tonelada) autorizadas hasta la fecha, representa una ganancia fácil, sin correr riesgos empresariales de ninguna clase, de aproximadamente 20 millones de córdobas, o sea casi un millón de dólares.
El perjuicio que la importación ventajista del producto le causa al pueblo consumidor de la carne de pollo y a la industria avícola nacional , no es culpa solo de la cooperativa comercial orteguista. El responsable directo es el gobierno y específicamente el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), que al parecer quiere ver quebrada la industria avícola nacional a pesar del notorio esfuerzo que hace la cúpula del sector privado empresarial por mantener una buena relación de cooperación con el régimen de Daniel Ortega.
El alegato gubernamental de que estas importaciones son para favorecer a los consumidores de huevo y pollo es un pretexto. La verdad es que se atenta contra los consumidores al mandar al desempleo a los trabajadores de la industria avícola, y se pone en riesgo la salud de las personas que consumen los huevos y piezas de pollo grasientas y de inferior calidad, que son importadas por la cooperativa comercial orteguista con la protección oficial
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