Carla Torres Solórzano
Vida
“Corrige al niño y no castigarás al hombre” , cita un refrán popular. Pero no existe una escuela para padres, es en el camino que se va aprendiendo.
Según Sandra Ney, psicóloga clínica, “el castigo” no es más que la acción que se utiliza para corregir o eliminar una conducta inadecuada.
De igual forma expresó que en algunos casos este se basa en nuestras propias experiencias, es decir muchos padres terminan castigando a sus hijos de la misma manera en que los castigaron a ellos o incluso repitiendo las mismas frases de sus padres.
Para Nidia Pasquier, psicopedagoga, el castigo brinda resultados en el momento, pero no dejan una enseñanza sólida, por lo que es cuestionable como un método educativo.
Ambas especialistas coinciden en que la disciplina rígida no corrige totalmente una mala conducta y por el contrario, pueden lesionar la autoestima de los infantes, sobre todo el castigo físico, el cual puede provocar secuelas para toda la vida.
Ney considera que es más eficaz que los niños aprendan a reflexionar sobre las consecuencias de sus actos mediante la ayuda de los padres, que aprendan de sus errores y que sean capaces de admitir su culpa, lo que conllevará a una enseñanza más efectiva.
“Trate de encontrar el por qué de ese comportamiento, probablemente exista algún motivo que hace que su hijo incida en ese comportamiento”, subrayó.
Sandra Ney brindó algunas recomendaciones a la hora de establecer una sanción o castigo.
Piense primero cuál es el objetivo de la sanción, es decir qué quiere lograr con esta.
Nunca castigue cuando esté molesto, ya que podríamos decir y hacer cosas basados en el enojo que pueden lastimar al niño, recuerde que lo que se quiere es corregir una conducta no causarle daño a su hijo.
La psicóloga recomienda evitar los gritos.
Nunca lo exponga al ridículo, si usted considera que el niño tuvo un mal comportamiento, espere llegar a casa para hablar sobre esto.
Además utilice un tono firme pero asertivo para hablar con el pequeño y hágale saber por qué desaprueba su conducta y pregúntele cómo se compromete a mejorarla.
Para Ney es muy importante que ambos padres participen en la toma de decisiones, así el niño sabrá que existe acuerdo en los padres y que las decisiones serán respetadas.
“No amenace, ¡cumpla! por eso se debe tener mucho cuidado con lo que decimos. Las restricciones de televisión, videojuegos, Internet, entre otros, no debe exceder por largos períodos, es decir no se debe privar de alternativas de diversión”, destacó.
También señaló que funciona mucho andar de cacería de las buenas conductas. “Si su hijo está tranquilo haciendo las tareas, dele un abrazo y dígale que está feliz de verlo tan concentrado, bastará para que su niño se sienta más seguro”.
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