Muy pocas cosas quedaron claras luego de las elecciones generales del 6 de noviembre, debido a la nula transparencia de los comicios y la extrema parcialidad del Consejo Supremo Electoral (CSE). Sin embargo, una de esas pocas cosas claras es la debacle del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Algunos podrán decir que afirmar que el PLC quedó reducido a un micropartido es una contradicción si al mismo tiempo se pretende asegurar que las elecciones generales no fueron limpias y que los resultados dados a conocer por el CSE no reflejan la voluntad de los nicaragüenses.
Pero la verdad es que no es LA PRENSA la que está dando por un hecho que esa debacle se dio. Independientemente de si se le cree o no a los resultados electorales ha sido el propio excandidato a vicepresidente de la República por el PLC, Francisco Aguirre Sacasa, quien ha llamado a todo el Comité Ejecutivo Nacional de su partido a renunciar después de conocer los resultados.
El mismo vocero nacional, Leonel Teller y el directivo nacional Óscar Moncada, han dicho que la renovación es necesaria. Claro, ellos matizan la necesidad diciendo que el fraude electoral les robó 475 mil votos, pero asumiendo que fue así y que el candidato Arnoldo Alemán no obtuvo los 148 mil votos que dice el CSE sino 623 mil, la verdad es que aún con esos números todavía habrían quedado en tercer lugar y solo habrían logrado 35 mil votos más que en las elecciones del 2006. Esos resultados serían también a todas luces un fracaso, tomando en cuenta que el candidato presidencial era el llamado “máximo líder” del partido, Arnoldo Alemán.
Pero aunque todo el CEN ha reconocido la necesidad de la renovación, es curioso que el ex candidato presidencial no esté considerando apartarse para dar espacio a nuevos líderes, si es que ese partido tiene una oportunidad de volver a la vida. Alemán dice que no renuncia porque su “cargo es presidente honorario y a eso no puede renunciar”, ya que según afirma no tiene ninguna responsabilidad ejecutiva dentro de su partido.
Pero de nuevo los números lo golpean de manera demoledora. En 1996, cuando Arnoldo Alemán ganó la Presidencia de la República, el PLC obtuvo 896 mil votos de un total de 1.6 millones. Ahora obtuvo 148 mil votos de un total de 2.5 millones de votos. Y aún sumando el dato de los 475 mil votos robados, Alemán recibe menos votos que hace 15 años. Cualquier político serio ya habría renunciado.
Si el PLC se encuentra en tan precaria situación es porque su líder, quien ha mantenido las riendas del partido todo el tiempo, ha tomado decisiones equivocadas, entre ellas principalmente la de pactar con Daniel Ortega. Alemán en realidad es especialista en tomar decisiones equivocadas. Él fue quien escogió al presidente Enrique Bolaños y dice que ese fue un error, por ejemplo.
Y ahora su propio vocero nacional dice que el responsable del desastre es el equipo de campaña que Alemán escogió de dedo.
Arnoldo Alemán pasó los últimos dos años y medio diciendo que solo “el soberano”, o sea el pueblo, podía decirle que se apartara de la política. Ya sea con sus números o con los del CSE “el soberano” ha hablado claramente.
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