Oscar Chavarría

Soy fariseo hipócrita y publicano pecador

Estaba leyendo en la Capilla la parábola del fariseo y del publicano (Lc 18,9-14) y me tocó fuerte mi vida.

Resonaba en mi interior la palabra “fariseo” y “publicano”, que es una crítica y denuncia ante una religiosidad falsa, y ante una manera de proceder en la vida. Es una invitación a asumir delante del Señor la denuncia de mi vida personal, con los demás y en mi vida de creyente.

Por eso quise verme reflejado en un primer momento en el nivel histórico: el fariseo es el hombre bueno, riguroso y observante, ejemplo de persona, amado por Dios y el publicano un pecador público, ladrón y vendido, ah y por supuesto rechazado por Dios. Y en este sentido, me cuestionaba ¿cómo me comporto (sin compararme con nadie)? ¿Cuál es mi propia verdad?

Luego quise verme en un nivel psicológico, “el fariseo y el publicano” son dos aspectos que están presentes en cada persona, por una parte la imagen, lo que uno sabe que es, lo positivo, lo bueno y que ha venido formando en la vida y la sombra, aquellos aspectos negativos que por mi forma de ser, de actuar y de vivir me han hecho caer y no ser lo que debería o quisiera.

El fariseo no ve sus sombras, las rechaza y las ve reflejadas en el publicano. ¿Cuáles son mis sombras que llevo y no quiero reconocer? El publicano ve sus sombras, pero quiere ser diferente y volver a ser lo que era, quiere comenzar de nuevo, ¿quiero comenzar de nuevo en mi vida personal, laboral, familiar, eclesial…?

Y aquí viene el reto de Jesús, solo cuando salga de la mentira personal y supere los errores de mi vida, solo en la medida en que reconozca, acepte e integre mis imágenes y sombras, podré reconciliarme con Dios, conmigo mismo y con los demás.

Por eso, dentro de cada uno de nosotros conviven, un fariseo orgulloso e hipócrita, que busca autoafirmarse ocultando parte de su verdad y un publicano con frecuencia despreciado y no aceptado, que quiere comenzar de nuevo.

Solo cuando vea esta doble realidad y la acepte, podré cambiar, es pues mi actitud delante de Dios y de mi propia persona la que hará que siga roto, dividido, proyectando una imagen perfecta, que no lo es en realidad y como consecuencia ver en los demás lo que no soporto en mí mismo, a quienes veo peores que yo y los condeno y critico sin piedad

Por el contrario, cuando quiero ser fariseo, persona buena y correcta, y publicano, pecador arrepentido, estaré completo, capaz de reconocer y aceptar mi verdad. Cuando, delante de Dios, reconozco mi sombra y me bajo del pedestal; cuando veo mi caída, pido misericordia y salgo del fango, es cuando necesito, mirar mi vida con bondad y acogerla con amor, es cuando necesito abrazar pacientemente mi debilidad, fragilidad… pues cuando soy débil, soy fuerte… así al abrazar mi humanidad, es cuando el Señor me perdona, me levanta y me unifica

Finalmente, caí en la cuenta que no hay camino espiritual, ni crecimiento sino está cimentado en la aceptación de mi propia verdad y en la entrega humilde de mi vida al Señor.

El autor es párroco de Villa Sandino, Chontales

Opinión

COMENTARIOS

  1. Jose Angel
    Hace 15 años

    Importante reflexión de la aplicación de uno de los pasos de la Lectio Divina. Gracias hermano párroco.

  2. Román
    Hace 15 años

    Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: !!Raza de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?Haced, pues, frutos digno de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. (Mt 3)
    Mateo 23, 27-32:En aquellos días, dijo Jesús: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros

  3. el lector de la prensa
    Hace 15 años

    Felicito al Sacerdote por excelente articulo que deberia ser leido en todas las congregaciones religiosas cristianas sin apellido de ningun tipo.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí