Por Mario José Moncada
Nicaragua solicitó al Organismo Mundial de Sanidad Animal (OIE, por sus siglas en inglés), la clasificación de “riesgo insignificante” para la enfermedad de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEBB), conocida como la vaca loca.
En Centroamérica, el único país que tiene la categoría de riesgo insignificante es Panamá, mientras que Estados Unidos y México poseen el estatus de países con riesgo controlado de EEBB.
En Nicaragua no existe la enfermedad del mal de la vaca loca y el ganado bovino se alimenta a base de pastos naturales, según el argumento técnico que presentó Nicaragua para fundamentar su solicitud al organismo internacional.
“La argumentación técnica es que los sistemas de producción son inocuos, nosotros no damos de comer a los rumiantes productos de rumiantes (harina de carne y huesos); vaca no come vaca, come pastos”, indicó Augusto Cordón, coordinador del grupo Encefalopatía Espongiforme Bovina del Magfor.
La certificación ayudará al país a elevar las exportaciones de carne, que a septiembre pasado sumaron 269 millones de dólares, según el Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).
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