La confesión de Yasker Blandón Torres en los juzgados sobre el atroz asesinato que cometió en la humanidad del padre Marlon Pupiro nos ha dejado más preguntas que respuestas.
Por ello el pueblo de La Concha demanda que la investigación se profundice hasta que se esclarezcan los hechos, tal y como lo ha demandado también la Conferencia Episcopal.
Son muchas las preguntas de sentido común que se me vienen a la mente, la mayoría ya se las ha hecho la población, pero es importante recapitularlas, para que los investigadores de la Policía, que aún no han dado por cerrado el caso, puedan responderlas.
El hecho de dejar las llaves pegadas en su casa de habitación indicaría que el padre Pupiro abandonó el sitio en forma apresurada e inusual, porque nadie en su sano juicio, deja las llaves pegadas en la casa cuando sale.
¿Por qué?
¿Recibió el padre Pupiro alguna llamada la noche anterior al asesinato que lo indujo a salir abruptamente en la madrugada en dirección al centro recreativo La Borgoña?
Esta pregunta sencilla de contestar, no ha sido respondida por la Policía ni por la Fiscalía.
Para saber la respuesta bastaría con dar a conocer al público el registro de las llamadas esa noche e investigar su origen.
Este registro es clave para saber si hay alguna complicidad en el crimen, o si el mismo fue planificado con antelación, lo cual descartaría que el móvil fue el robo del vehículo, como se ha sostenido: un robo casual, o sea de oportunidad.
La misma confesión de Yasker Blandón Torres sobre robarle el vehículo al sacerdote, en la que lo durmió administrándole dos pastillas de dormicum en la última cerveza que le sirvió, es indicativa que el crimen fue planificado, porque nadie anda “por casualidad” dos pastillas del potente somnífero dormicum en la bolsa.
Yasker tuvo que haberlas adquirido en la farmacia antes de que el padre llegara al restaurante y seguramente no las compró para dormir esa noche.
La compra de estas pastillas, que de paso, deben ser vendidas únicamente bajo receta médica, apuntaría a que el crimen no fue casual, sino que hubo planificación.
¿Quién más participó?
Si el asesino pretendía únicamente robar el vehículo no tenía porque darle salvajemente con una llave crescent como indica su confesión, mucho menos tenía que estrangularlo.
Y una vez cometido el asesinato, Yasker pudo haberse desecho del cadáver rápidamente en Venecia, donde dice que cometió el horrendo crimen, y no tenía que andarlo paseando por moteles, gasolineras y otros sitios, exponiéndose a ser descubierto, literalmente, con el cuerpo del delito.
Se conoce que el asesino padece de una hernia en la columna, lo que le impide levantar grandes pesos, también se sabe que el padre Pupiro pesaba 250 libras, no obstante, Yasker no tuvo problemas para bajarlo y subirlo al vehículo, embalarlo en la ropa de cama de un motel, y finalmente deshacerse del cadáver en la carretera vieja a León.
Son muchas piezas del rompecabezas las que no encajan en la confesión de Yasker.
La Policía fue muy diligente y eficiente en la persecución y captura del asesino confeso, pero no aprueba con buenas notas el esclarecimiento completo del crimen.
Aún si fuera cierto que Yasker actuó solo, como sostiene, se deben responder muchas preguntas de lógica elemental que han quedado flotando en el ambiente y que tanto la población concheña como la Iglesia católica han exigido responder. El autor es diputado
Son muchas piezas del rompecabezas las que no encajan en la confesión de Yasker Blandón
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