Mario Vargas Llosa escribió en uno de sus recientes artículos de opinión, titulado Más información, menos conocimiento, que el Internet nos está causando el perjuicio de hacernos más perezosos intelectualmente. Según Mario Vargas Llosa, con el Internet no necesitamos guardar nada en la memoria, lo que nos induce a perder o a no aprender el hábito de leer libros para cultivarnos y estimular la inteligencia.
El Premio Nobel peruano reconoce que el Internet “es un avance casi milagroso que, ahora, en pocos segundos, haciendo un pequeño clic con el mouse, un internauta recabe una información que hace pocos años le exigía semanas o meses de consultas en bibliotecas y a especialistas; pero, también hay pruebas concluyentes de que, cuando la memoria de una persona deja de ejercitarse, porque para ello cuenta con el archivo infinito que pone a su alcance un ordenador, se entumece y debilita como los músculos que dejan de usarse”. De manera que Mario Vargas Llosa sentencia: “Cuanto más inteligente sea nuestro ordenador (computadora, lo llamamos los nicaragüenses) más tontos seremos”.
Como era de esperarse la aseveración del Vargas Llosa ha provocado muchos comentarios. Y en el debate no han faltado expertos en la ciencia del funcionamiento cerebral y el estudio de la inteligencia humana, que lo han refutado con clara y persuasiva argumentación científica. Uno de ellos ha sido el neurobiólogo argentino Facundo Manes, director de los institutos de Neurociencias y de Neurología Cognitiva de la Universidad Favaloro, una prestigiosa institución académica privada de Buenos Aires.
El doctor Manes ilustra su refutación de Mario Vargas Llosa con una cita de la célebre obra de Platón, Fedro , en la cual el gran filósofo griego de la antigüedad relata el diálogo del rey de Egipto, Tamo, con Teutth (o Thot), quien era el dios egipcio de la inteligencia y de la palabra, y por extensión, también de la justicia.
Según la mitología egipcia —de la cual, como se sabe, se nutrió la posterior mitología clásica griega—, Thot inventó la escritura para facilitarles a los seres humanos el uso de la inteligencia y de la palabra verbal. Y entonces, cuenta Platón que Thot le explica al rey Tamo —escéptico ante la nueva invención— la gran importancia que el invento de la escritura tendría para la humanidad.
“La escritura servirá para aliviar la memoria y ayudará a superar las dificultades de aprender”, le explica Thot a Tamo con paciente entusiasmo. Pero Tamo lo contradice y alega que la escritura “solo producirá el olvido, pues les hará descuidar la memoria, y fiándose de ese extraño auxilio, dejarán a los caracteres materiales el cuidado de reproducir sus recuerdos cuando en el espíritu se hayan borrado”. Y Agrega el rey Tamo que la escritura tampoco servirá a la gente para el conocimiento, “pues cuando hayan aprendido muchas cosas sin maestro, se creerán bastante sabios, no siendo en su mayoría sino unos ignorantes presuntuosos”.
Básicamente ese mismo cuestionamiento harían los monjes escribanos a la imprenta, mucho tiempo después, porque permitiría la divulgación masiva de la escritura. Y se hace ahora al Internet, que ha venido a revolucionar los métodos para la obtención de información y el desarrollo del conocimiento, no para su estancamiento ni su retroceso.
Según la mitología egipcia, Thot inventó la escritura con el propósito de facilitarle a los seres humanos el uso de la inteligencia y de la palabra verbal; y le explica al rey Tamo la gran importancia que el invento de la escritura tendría para la humanidad.
La escritura “solo producirá el olvido, pues les hará descuidar la memoria, y fiándose de ese extraño auxilio, dejarán a los caracteres materiales el cuidado de reproducir sus recuerdos cuando en el espíritu se hayan borrado”.
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