Por Javier Poveda
La infancia está acompañada por muchas inquietudes “y es común porque están descubriendo el mundo”, expresa la sicóloga Sandra Ney. Los niños preguntan como parte del proceso de desarrollo de sus habilidades cognitivas, necesitan información de todo lo que les rodea, y de las vivencias que van obteniendo a medida en que crecen y se desenvuelven.
El problema inicia cuando cumplen 3 años. Con esa celebración inicia la etapa del ¿por qué? “A los 3 años el niño ha desarrollado su lenguaje, posee más vocabulario y ya ha empezado la etapa preescolar, su mundo ya no se limita al hogar sino que interactúa con otras personas”, comenta Ney.
PREGUNTAS DIFÍCILES
Cuando en la casa hay problemas entre mamá y papá y debe haber una separación o divorcio hay que tomar ciertas recomendaciones, dice la experta.
“Los padres no deben separarse al menos emocionalmente para bienestar del niño o niña, ellos deben seguir sintiendo afecto el uno al otro, comunicándose porque no hay palabras para evitar que en segundos el niño sienta que se le viene el mundo encima, cuando alguno de ellos le anuncia: “Tu papá y yo nos vamos a separar”.
Sin embargo, se puede decir “te amamos profundamente, siempre contarás con nosotros, pero por el momento nos vamos a distanciar un tiempo, pero siempre contarás con el apoyo de los dos; queda claro que nunca nos vamos a separar de ti como padres, pues estaremos unidos para toda la vida”, dice la sicóloga.
María Elsania Espinoza, especialista en escuela para padres, recomienda actuar con madurez. “Al inicio de las separaciones hay que darse un tiempo para que el niño se adapte”.
“Cuando un niño es adoptado se debe tratar a temprana edad el tema. El niño debe ir creciendo sabiendo poco a poco sobre su adopción. No hay que tener miedo ni vergüenza al uso de la palabra adoptado. Son los padres quienes le deben decir y así evitan que se sientan engañados y traicionados”. María Elsania Espinoza
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B