Las autoridades no se han preocupado por mejorar el estado de las calles en este barrio. LA PRENSA/ A. SANDOVAL

Aguas malas impiden respirar

Desde hace años, los habitantes del barrio Erlinda López han solicitado a la Alcaldía de Managua la reparación de sus calles y la instalación de un sistema de aguas pluviales.

Desde hace años, los habitantes del barrio Erlinda López han solicitado a la Alcaldía de Managua la reparación de sus calles y la instalación de un sistema de aguas pluviales.

Este barrio se encuentra detrás de la Nestlé, cinco cuadras al sur y colinda con Tierra Prometida en el Distrito III. Aquí las cosas empeoran con las lluvias porque junto a las pésimas condiciones y la contaminación del ambiente llegan enfermedades acompañadas de zancudos y moscas.

“Hemos hecho carta y levantado firmas y nada. Aquí no aguantamos los zancudos y moscas que permanecen por esas aguas sucias que allí se mantienen”, explicó Ruth Alvarado, quien agregó que incluso en el lugar han tenido varios casos de niños con dengue clásico.

Ante tal situación los pobladores también hacen un llamado a las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) para que abaticen y fumiguen la zona, evitando que los niños continúen enfermándose de diarrea y gripe.

NO ENTRAN CARROS

Juan Francisco Madrigal asegura que ante las pésimas condiciones de las calles los vehículos no entran al lugar y todo empeora con el invierno.

“Los coordinadores del barrio han intentado hacer algo, tengo entendido que anduvieron organizándose, pero nadie les ha hecho caso”, comentó.

Margarita Pérez explicó que hace años la municipalidad ejecutó un proyecto de asfaltado en la calle principal del barrio San Judas, pero la obra llegó a escasos metros de su casa.

“Solo nos metieron las cunetas, eso fue con la Alcaldía de Herty Lewites (q.e.p.d.), parece que después que él se fue el otro alcalde no se interesó y dejó a medio palo”, expresó la señora.

Otra de las afectadas es Gloria Huete, quien dice que “es insoportable” el mal olor que es permanente en el ambiente.

Huete dice que tiene una úlcera en el estómago y por eso debe permanecer encerrada todos los días porque los olores empeoran su salud.

“Aquí es horrible vivir, yo tengo que encerrarme porque a veces el tufo se vuelve tan fuerte que llega adentro… ni comer me deja ese mal ambiente”, comentó.

Huete es fundadora del barrio y según relata el lugar comenzó como un asentamiento espontáneo.

“Aquí la gente poco a poco ha construido sus casitas, ahora ya estamos en mejores condiciones, pero eso sí, nunca nadie, ninguna autoridad nos ha puesto mente con esto de las calles”, expresó la pobladora de este barrio con calles en mal estado.

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