CORRESPONSAL / BLUEFIELDS
El niño Sneyder Arróliga Vivas, de dos años, hijo de una adolescente de 17, fue asesinado presuntamente por su padrastro José García Morales, de 18 años, en el municipio El Tortuguero, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), y según la vocera policial, inspectora Lorena Rosales Soza, el menor presentaba lesiones en diversas partes de su cuerpecito.
“Tenía dos costillas del lado derecho fracturadas, la manito derecha fracturada, moretones en todo el cuerpo, y levantamiento de la piel en el estómago debido a que su padrastro le pegó varias veces con un chilillo (utilizado para domar caballos)”, declaró Rosales.
García se defendió ante la Policía de El Tortuguero alegando que el niño tras caer se desnucó y que por eso murió.
“La madre del menor, de 17 años, en estado de embarazo, dijo que iba con García y su hijo Sneyder a sembrar yuca a una huerta, pero que en el camino su cónyuge le dijo que se regresara a buscar una bestia caballar, al volver, 20 minutos después, vio a su hijo en manos de su marido soplándolo con una gorra”, dijo Rosales.
PORQUE NO ERA SU HIJO
“El menor ya no se movía ni hablaba y falleció a las 8:00 p.m. (del 17 de junio) según dictamen médico, lo velan ese mismo día y al día siguiente lo entierran, después la información llegó a la Policía, se trasladaron hacia el lugar de los hechos y junto a una doctora sacan al niño y encuentran las lesiones que presentaba”, dijo la vocera.
Tras ese hallazgo, García fue detenido por la Policía y trasladado hacia Bluefields, ciudad donde será remitido ante la Fiscalía.
Ayer al mediodía García arribó a Bluefields custodiado por la Policía y ya se encuentra tras las rejas.
“Ese mismo día en horas de la mañana (17) García ya había golpeado a Sneyder con un chilillo causándole desprendimiento de la piel. Los abuelos del menor declararon que el niño era maltratado por su padrastro porque no era hijo suyo”, concluyó Rosales.
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