La información más relevante de la encuesta sobre intención de voto en las elecciones del 6 de noviembre próximo, que dio a conocer esta semana la firma internacional CID-Gallup, es la de que Daniel Ortega se encuentra en su mismo registro histórico de más o menos 38 por ciento, lo cual indica que las aguas electorales están buscando su nivel.
Tal como informó ayer LA PRENSA, la encuesta de CID-Gallup que fue realizada entre el 10 y el 16 de mayo corriente, demuestra que Ortega tiene una intención de voto de 38 por ciento, prácticamente el mismo porcentaje con el cual ganó en las elecciones de 2006 gracias al pacto con Arnoldo Alemán y el PLC. Por su parte, el candidato por la alianza pluralista PLI-UNE, Fabio Gadea Mantilla, cuenta con el 28 por ciento; Arnoldo Alemán tiene 14 por ciento y los otros dos candidatos, Enrique Quiñónez de ALN y Miguel Ángel García del Apre, suman 4 por ciento, con la salvedad de que este último anunció recientemente su retiro de la contienda aunque hasta ahora no la ha formalizado.
En comparación con los datos de la encuesta anterior de CID-Gallup realizada en enero de este año, Daniel Ortega subió 2 puntos porcentuales, pues en aquella ocasión marcó 36 por ciento de intención de voto. El candidato que más ha subido es Gadea Mantilla, quien ahora cuenta con un 28 por ciento mientras que en enero tenía 17 puntos, o sea que su ascenso ha sido de 11 por ciento en cuatro meses de precampaña. Por el contrario, Arnoldo Alemán es el único candidato que ha descendido, al pasar de 23 por ciento que registró en enero a 14 por ciento actualmente, o sea que sufrió una caída de 9 puntos. En tanto que Quiñónez y el impreciso García subieron del 1 por ciento que marcaron en enero pasado, al 4 por ciento en mayo corriente.
Pero lo que demuestra la información de esta encuesta de CID-Gallup, al compararla con los datos de la que esta misma encuestadora hizo en enero pasado, no es sólo que Ortega se encuentra en su media histórica de 38-40 por ciento. Lo más importante es que Fabio Gadea Mantilla tiene la tendencia a seguir creciendo y podría alcanzar —y posiblemente aventajar— al caudillo del Frente Sandinista, cuya candidatura a la reelección presidencial es ilegal e ilegítima porque está prohibida explícitamente por la Constitución Política, y esa prohibición solo se puede cambiar con una reforma constitucional, como lo manda la misma Carta Magna, no con una resolución judicial y mucho menos si es falsa y espuria como en efecto lo ha sido.
De todas maneras la encuesta de CID-Gallup comprueba que Daniel Ortega no las tiene todas consigo. El triunfalismo desmesurado de su campaña de propaganda no se corresponde con la realidad. Igual que en la histórica campaña electoral de 1989-1990, Ortega no está aumentando realmente su intención de voto, a pesar de que está abusando de todos los recursos del Estado y no obstante los ingentes medios financieros con los que cuenta, alimentados por los petrodólares venezolanos. De modo que solo con el gran fraude electoral técnico que se ha venido realizando y con un descarado trasiego de votos en los comicios del 6 de noviembre, es que Ortega podría obtener la gran mayoría que desde ya se está adjudicando. Por eso es su empecinamiento en impedir una verdadera observación electoral nacional e internacional y de allí la estructura del gran fraude que ha denunciado esta semana el organismo cívico Ética y Transparencia.
También es importante señalar, que según la encuesta de CID-Gallup sumados el porcentaje de intención de voto a favor de Gadea Mantilla con el de Arnoldo Alemán, alcanzan desde ahora un 42 por ciento, 4 por ciento más que Daniel Ortega. O sea que juntos podrían derrotarlo de la misma forma contundente como fue derrotado en las elecciones de 1990, 1996 y 2001. Sin embargo, Alemán ha vuelto a reiterar que no renunciará a su candidatura y a insistir en la realización de una fantasiosa elección primaria en la que nadie puede creer.
Lo cierto es que lo que tienen que hacer la alianza electoral PLI-UNE y su candidato presidencial, Fabio Gadea Mantilla, es fortalecer su campaña para restarle más, muchos más votos a Arnoldo Alemán, además de conquistar el respaldo de los independientes o indecisos. Esto es indispensable para poder derrotar la candidatura ilegal e ilegítima de Daniel Ortega, ya sea en primera o en segunda vuelta electoral, a fin de poder salvar la República, impedir la instauración de una nueva dictadura y detener el derrumbe total de la democracia.
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