Maestros despedidos en Honduras piden reintegro

Cinco maestros del sector público, de 303 despedidos en marzo pasado por no presentarse a impartir clases, exigieron hoy el reintegro de todos, acusaron al Gobierno de Porfirio Lobo de persecución política y pidieron protección internacional.

Tegucigalpa/ACAN-EFE

Cinco maestros del sector público, de 303 despedidos en marzo pasado por no presentarse a impartir clases, exigieron hoy el reintegro de todos, acusaron al Gobierno de Porfirio Lobo de persecución política y pidieron protección internacional.

Los cinco docentes, a los que hoy se sumaron 14 del departamento oriental de Olancho, iniciaron un ayuno el pasado día 4 frente al Parlamento hondureño, que hoy declararon «huelga de hambre por tiempo indefinido», dijo a Acan-Efe Yanina Parada, una de los manifestantes.

Otra veintena de educadores, incluidos los 14 que llegaron de Olancho, a partir de hoy iniciaron un ayuno «pero bajo la modalidad de relevo cada 24 horas», agregó Parada.

En un comunicado, los maestros solicitaron, para 30 de ellos, «protección internacional en todas sus formas» para sus «vidas y derechos» a los gobiernos de unos catorce países de América y Europa, entre ellos España, y diversos organismos internacionales como la ONU y la Organización de Estados Americanos.

En el pronunciamiento le piden a la comunidad internacional, incluidos organismos financieros, que realicen «todas las acciones correspondientes para que el Gobierno de Honduras (que preside Porfirio Lobo) respete irrestrictamente los derechos humanos».

Los manifestantes, entre quienes hay algunos que aseguran que dirigentes de sus mismas organizaciones de maestros los han «abandonado» y no les han cumplido con una ayuda económica prometida, también reiteraron su rechazo al golpe de Estado del 28 de junio de 2009, al entonces presidente hondureño, Manuel Zelaya.

También consideran que su despido ha sido «selectivo» porque de más del 90 por ciento de los maestros que estuvieron en paro en marzo pasado, solamente fueron escogidos 303.

En su declaración señalan que entre otros daños, después del golpe de Estado se les ha retrasado su salario, removido de puestos importantes, recibido amenazas, represión policial en las calles y disparos con armas de fuego, en protestas en las que «más de veinte» personas han sido «asesinadas», aunque no las identificaron.

Además exigen que se resuelva el problema del Instituto de Previsión del Magisterio (INPREMA), con el que Gobierno tiene deudas acumuladas y en el que se han descubierto algunas irregularidades administrativas y abusos de algunos de sus dirigentes, que tienen en peligro al organismo de los maestros, según fuentes oficiales.

Otra de las peticiones de los manifestantes es que el Gobierno reanude el diálogo iniciado con los docentes en abril pasado, para resolver la crisis en el sistema educativo.

Lobo dijo ayer que el diálogo con los maestros se ha suspendido por «problemas de comunicación», pero que será retomado con sus dirigentes, para discutir incluso el despido de los 303.

Agregó que el fue «claro» al advertirle a los maestros de que si por protestar en las calles exigiendo conquistas se ausentaban de las aulas, perjudicando a los estudiantes que se quedaban sin recibir clases, no se les pagaría el día no trabajado.

En marzo pasado, además, Lobo declaró ilegal un paro de tres semanas de los maestros alegando que ellos pueden reclamar o exigir el cumplimiento de conquistas sociales, sin ausentarse de las aulas.

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