Un gobierno sin legitimidad

De manera muy bien documentada desde la perspectiva legal y constitucional, numerosos representantes de la sociedad civil, juristas independientes y dirigentes de la oposición política advierten que si Daniel Ortega se reelige en las próximas elecciones, su siguiente gobierno sería ilegítimo, porque la Constitución prohíbe la reelección presidencial en períodos continuos y nadie puede ejercer la Presidencia de la República más de dos veces. Y este es claramente el caso de Daniel Ortega, quien además de que está ejerciendo la Presidencia en el período actual, es la segunda vez que la ejerce, pues ya había sido presidente en el período de enero de 1985 a abril de 1990.

Para evadir esa categórica disposición establecida en el artículo 147 de la Constitución, y debido a que no pudo conseguir los 56 votos de diputados que son indispensables para aprobar la reforma constitucional que le hubiera permitido presentar su candidatura a la reelección presidencial de manera legal y legítima, Daniel Ortega ordenó a los magistrados de su partido en la Corte Suprema de Justicia que declararan inaplicable la norma legal suprema que prohíbe expresamente su reelección.

Fue por eso que los magistrados del FSLN declararon, mediante una falsa resolución de la Sala Constitucional dictada en octubre de 2009, que el artículo 147 de la Constitución es inaplicable a Daniel Ortega. Y decimos que fue falsa esa resolución, porque a fin de aprobarla violaron el procedimiento establecido para dictar las resoluciones judiciales. En efecto, sólo los magistrados sandinistas pertenecientes a la Sala Constitucional participaron en la aprobación de la susodicha resolución, y para completar el quórum tuvieron que llamar a sus correligionarios de otras salas de la Corte.

Después, los magistrados orteguistas —algunos de los cuales son de facto, porque ya se venció el periodo para el que fueron nombrados por la Asamblea Nacional— ratificaron la espuria resolución de la Sala Constitucional indebidamente constituida, en una sesión de Corte Plena que tampoco tuvo validez porque no se realizó de acuerdo con el procedimiento. O sea que a una ilegalidad flagrante los magistrados orteguistas agregaron otra notoria ilegalidad, viciando de mayor ilegitimidad la ya de por sí ilegítima candidatura de Daniel Ortega a una nueva reelección presidencial. En consecuencia, un siguiente gobierno de Ortega sería también ilegal e ilegítimo, y por lo tanto carente de autoridad para gobernar a todos los nicaragüenses y para imponerse tendrá que recurrir a la represión en forma más directa y descarada.

Los defensores del régimen orteguista sostienen que es legal la candidatura de Daniel Ortega a otra reelección presidencial, porque según ellos se basa en resoluciones dictadas por la autoridad judicial. Pero eso no es cierto, porque esas resoluciones fueron falsas, porque la Constitución no se puede modificar mediante sentencia judicial y porque la constitucionalidad y el Estado de Derecho no se sustentan en cualquier situación de aparente legalidad.

Es obvio que el concepto orteguista de legalidad, se basa en el criterio marxista-leninista de que el derecho no es más que la voluntad de la clase dominante convertida en ley. Sin embargo, para los ciudadanos libres y para una sociedad que se rige o quiere regirse por las normas y principios básicos de la democracia constitucional, esta aberración jurídica totalitaria es absolutamente inaceptable.

La verdad es que nadie que se respete a sí mismo puede aceptar como válida la grotesca pretensión de que la voluntad del gobernante es fuente de derecho y base de la legalidad. Como advirtió el eminente filósofo, jurista y economista austríaco Friedrich von Hayek (1899-1992), Premio Nobel de Economía en 1974 y autor de la célebre obra titulada Camino de Servidumbre : “Si una ley concede al gobierno poder ilimitado para actuar a su gusto y sazón, todas sus acciones serían legales, pero no encajarían, ciertamente, dentro del Estado de Derecho”.

El Estado de Derecho es una condición indispensable de la gobernabilidad, que a su vez emana de la legitimidad y la cual no consiste solamente en hacer las cosas de conformidad con la ley, sino que también exige ser congruente con la justicia, la razón y las reglas del derecho correctamente interpretadas y aplicadas.

El politólogo italiano contemporáneo Gianfranco Pasquino, quien es profesor titular de ciencias políticas en la Universidad de Bolonia y autor de unos 20 libros sobre el tema, dice que la gobernabilidad (que deriva de la legitimidad) “es la capacidad de un régimen político de combinar estabilidad política y eficacia decisional”. Lo cual significa que un gobernante sin legitimidad no tiene derecho de gobernar y los ciudadanos no están obligados a respetarlo ni a acatar sus decisiones. Y tampoco la comunidad internacional debe reconocerlo.

COMENTARIOS

  1. el pensador
    Hace 15 años

    la candidatura del dictador ortega es ilegitima e inconstitucional, el no puede ser reelecto presidente nuevamente, solo un capricho absurdo el de este tirano es capaz de llevarnos de nuevo al infierno de una guerra civil. Dios quiera y se evite esa guerra . Las reeleccines solo desgracias nos han traido a los nicaraguenses y es por eso que en el art. 147 de la Const. Nacional. esta marcada y escrita en piedra, para que nunca mas repitamos la historia.

  2. Jaime Pasquier Romero
    Hace 15 años

    Mas juridico:1) 56 votos legislativos por cambio de dias para contestar demanda Civil, pero una Constituyente para permitir la reeleccion 2) la CSJ aduciria se trata de interpretacion no reforma constitucional: ergo, demostrar la invalidez de la interpretarion 3) si la institucion es indispensable los integrantes permanecen en sus cargos hasta que la Legislativa los sustituya y el decretazo, inocuo, solo demuestra arbitrariedad Presidencial y complicidad Legislativa por inaccion.

  3. DE QUE SE QUEJAN
    Hace 15 años

    La resolución de la sala constitucional es una cínica burla a la totalidad de la ciudadanía nicaragüense. Pero ¿quienes son los que toleran que los traten como idiotas? Los mismos nicaragüenses, a quienes no les importan los ultrajes que les hacen los secuaces de Ortega y el mismo Ortega. Entonces, ¿de qué se quejan?

  4. Jaime Pasquier Romero
    Hace 15 años

    Observacion sobre la Reforma Constitucional: Parcial, cambiar el numero de dias para contestar una demanda Civil: cambia operatividad pero no la esencia de la Constitucion y basta la Legislativa (es como poner cabellera a un calvo: pese a cambio fisico subsiste su individualidad).Total, crear una monarquia en vez del sistema presidencial: cambia el sistema de valores de la Constitucion inicial y es necesaria una Constituyente (es como cambiar de sexo: no existe la persona inicial).

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí