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“Sí quiero”

“Te ves linda, bella”, dijo Guillermo al ver llegar a su novia, enfundada en un elegante vestido blanco marfil, con larga cola, velo y tiara.

LONDRES/AFP

Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton, una plebeya ahora princesa, se convirtieron en marido y mujer, en una ceremonia este viernes en la medieval abadía de Westminster, que llenó de fiebre y entusiasmo las calles de Londres y cautivó la imaginación del mundo.

“Te ves linda, bella”, dijo Guillermo al ver llegar a su novia, enfundada en un elegante vestido blanco marfil, con larga cola, velo y tiara.

Unos 2,000 millones de personas en 180 países siguieron la ceremonia por televisión, Youtube y redes sociales, al tiempo que cientos de miles de personas de todo el mundo convergieron en las calles de Londres para el acontecimiento más mediático en Gran Bretaña desde la boda de Diana y Carlos, los padres de Guillermo.

A la salida del templo, los recién casados fueron recibidos por una lluvia de confetis y se levantó de la muchedumbre una estruendosa tormenta de ovaciones.

[doap_box title=»Un vestido de novia elegante y chic» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
El vestido de novia de Kate Middleton, firmado por Sarah Burton, de la casa de modas Alexander McQueen, es “elegante y chic”, dijo el viernes el modisto Karl Lagerfeld, que comentaba la boda real para el canal 2 de la televisión francesa.

“Es un vestido muy refinado en sus detalles, mucho más refinado que el de la princesa Diana”, dijo el costurero de la Casa Chanel.

“Es muy lindo, relativamente clásico pero concuerda con el decorado, con un toque años cincuenta que recuerda a Marylin o el vestido de novia de Isabel II”, agrego Lagerfeld.

La estilista Nathalie Rykiel dijo por su parte a la AFP que Kate Middleton estuvo naturalmente “perfecta” e “igual a sí misma pero sublime”.

Su vestido “simple pero magnífico” valorizó su silueta joven y delgada y con su velo liviano estaba “muy natural, para nada disfrazada, exactamente como debe ser el día del casamiento”, dijo Rykiel.

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TODO UN CUENTO

La pareja se montó en una carroza real descapotada, saludando y regalando sonrisas en todo el recorrido del cortejo nupcial, desde la histórica Abadía hasta el Palacio de Buckingham, sede de la corona británica.

Cientos de miles de personas, que habían acampado durante largas horas e incluso días, a la espera de la boda del segundo en la línea de sucesión a la Corona y Middleton, una estudiante cuyos antecesores fueron mineros, ovacionaron y aplaudieron a la pareja, agitando banderas británicas.

La pareja hizo el recorrido en una carroza fabricada en 1902, una joya de la flota de la Corona británica, que les cedió la Reina, y que fue la misma en la que se desplazaron Diana y Carlos, hace 30 años.

La ceremonia, llena de música, pompa y color, se desarrolló ante unos 1,900 invitados, entre ellos miembros de las monarquías europeas, celebridades, líderes políticos y amigos de la pareja, que invadieron desde temprano la Abadía, decorada con altos árboles y flores silvestres.

La reina Isabel II vistió de traje y sombrero amarillos primaverales, y el cielo cumplió, porque la lluvia que se temía iba a empañar la boda y los festejos no cayó sobre Londres, ni antes ni después de la ceremonia.

El bello vestido de la Princesa, que no usó moño, sino que llevaba la cabellera suelta, fue diseñado por la sucesora de Alexander McQueen, Sarah Burton, directora artística de esa casa tras el suicidio del creador, el año pasado.

“Sí, quiero”, dijo Guillermo con voz firme, tras lo cual Middleton con una voz un tanto temblorosa pronunció el “Sí”, prometiendo al Príncipe “amarle, confortarle, honrarle y cuidarle en la salud y en la enfermedad”.

Pero, como mujer moderna que es, Middleton no se comprometió en sus votos matrimoniales a “obedecer” a Guillermo, que fue su compañero de estudios en la Universidad Saint Andrews, en Escocia.

Tras darse el “sí”, Guillermo le deslizó en el dedo anular izquierdo de Kate una alianza matrimonial confeccionada por joyeros galeses que usaron una pepita que la reina Isabel le entregó al Príncipe tras el compromiso, en noviembre.

El príncipe Enrique, hermano menor de Guillermo y su padrino de boda, encargado de llevar la alianza a la Abadía, se la pasó al novio, que decidió, de común acuerdo con su prometida, no usar alianza.

La ahora Princesa siguió así los pasos de la madre de Guillermo, la bella princesa Diana de Gales, que no juró obediencia al príncipe Carlos, con quien tuvo un matrimonio salpicado de escándalos, y que murió en un accidente en un túnel de París en 1997, cuando Guillermo tenía 15 años.

Tras los votos nupciales, Guillermo y Kate fueron declarados “marido y mujer” por el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.

Tras su boda, Guillermo usará el título de duque de Cambridge y Kate Middleton se convirtió en duquesa de Cambridge.

Espectáculo boda real Príncipe Guillermo archivo

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