TOKIO/AFP
El gobierno japonés amplió ayer la zona de evacuación alrededor de la central nuclear de Fukushima, cuando al cumplirse exactamente un mes de la catástrofe del 11 de marzo se registró un sismo de magnitud 6.6 en el noreste del país, que causó un muerto y desencadenó una breve alerta de tsunami.
El sismo, cuya magnitud inicial había sido estimada en 7.1, sacudió el devastado noreste de Japón a las 17h16 (8h16 GMT) y su epicentro fue localizado a menos de 100 km de la central nuclear de Fukushima Daiichi (Nº1), donde la corriente eléctrica estuvo cortada durante unos minutos.
Una hora y media antes, a las 14h46, hora exacta del sismo del 11 de marzo, los habitantes del noreste habían observado un minuto de silencio en memoria de los 13,127 muertos y 14,348 desaparecidos de la catástrofe contabilizados por la policía.
En Fukushima no se registró ningún daño, indicó un portavoz de Tokyo Electric Power (TEPCO), el operador de la central.
Este nuevo sismo, consecutivo a más de 400 réplicas desde el terremoto del 11 de marzo pasado, que provocó más de 27,000 víctimas entre muertos y desaparecidos, conmocionó a los habitantes de la zona, que todavía siguen bajo el impacto de la catástrofe anterior.
Poco antes del sismo, el Gobierno se había mostrado optimista con relación a la situación en la central de Fukushima donde, al parecer, lo peor ha sido evitado. “El riesgo de que la situación en la central nuclear se deteriore y que desemboque en un nuevo escape radiactivo mayor se redujo considerablemente”, informó el portavoz del gobierno Yukio Edano.
Sin embargo, el gobierno japonés decidió ayer ampliar la zona de evacuación en torno a la planta nuclear accidentada de Fukushima (noreste), que es actualmente de un radio de 20 km.
El riesgo de un escape mayor se redujo considerablemente, pero la exposición prolongada a dosis de radiactividad poco elevadas constituye un peligro que justifica esta medida, afirmó Yukio Edano.
La nueva zona de exclusión no será circular ni general, se indicó. Más allá de la zona de exclusión de 20 km, el gobierno evacuará localidades precisas en función de las medidas de radiactividad.
La posibilidad de una catástrofe nuclear más grave que la de Chernobyl en 1986 angustia al mundo desde que una ola gigante de 14 metros de altura, provocada por un sismo de magnitud 9, arrasó con las protecciones de la central.
La red eléctrica fue destruida y los circuitos de enfriamiento interrumpidos, lo que provocó un comienzo de fusión de las barras de combustible, seguido de explosiones y de humaredas radiactivas.
El accidente nuclear de Fukushima todavía no terminó, consideran los expertos que dicen que se necesitarán semanas sino meses para estabilizar la situación.
El primer ministro, Naoto Kan, agradeció ayer a los países extranjeros que ayudaron a Japón en la crisis, publicando una carta en varios diarios chinos, estadounidenses y europeos.
Por su lado, Masataka Shimizu, presidente de TEPCO, viajó por primera vez a la región de la central, donde se disculpó por los “sufrimientos mentales y físico” que provocó el accidente nuclear.
Un mes después, la situación sigue siendo muy difícil para las 150,000 personas que perdieron la vivienda en el sismo y el tsunami del 11 de marzo, muchas de las cuales no vislumbran una mejora a corto plazo.
En las ciudades arrasadas por el tsunami las tareas de limpieza y reconstrucción apenas han comenzado.
A las 8.08 del martes, hora local (23.08 GMT de ayer), un nuevo terremoto de 6.4 grados en la escala de Richter se registró frente a la costa de Chiba, al este de la capital japonesa, y su epicentro se localizó a 26 kilómetros de profundidad.

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