Francisco Aguilar trabajó toda su vida para el Seguro Social en el área de Radiología en Managua.
Tiene 65 años, su pensión es de 2 mil 700 córdobas y lleva ya más de un mes esperando que las autoridades de la institución estatal le den sus medicamentos.
Enfermo, con problemas cardiovasculares y de la próstata, Aguilar, quien vive en Masaya, acudió a la clínica Cruz Azul, vinculada al comandante Tomás Borge Martínez, para ser atendido.
Luego del diagnóstico fue a una de las farmacias del Seguro más grandes de Managua para que le dieran sus medicinas, porque en las de aquel departamento únicamente dan aspirinas según él.
“Cuando vengo a la farmacia Simón Bolívar en Managua (propiedad del Seguro Social), llego a las siete de la mañana y me dicen que no hay. El señor Marvin Quezada, encargado de la farmacia, me dijo que si quería que volviera en 15 días o un mes. Yo le dije que en un mes me moría y le dije que necesito mis tabletas para la presión y la próstata. Solo dio la vuelta. Es muy prepotente”, narró Aguilar.
El pensionado reclamó que el Seguro Social no tenga fondos para comprar estas medicinas, por las que debe pagar 15 córdobas por tableta y que está obligado a consumir tres al día.
“Es absurdo y tienen suficiente dinero para prestarle a Mario Valle, Tomás Borge y al gordo (diputado sandinista Gustavo) Porras, dijo Aguilar, que forma parte del programa estatal adulto mayor, al recordar cómo la institución estatal le prestó 1.6 millones de dólares en octubre de 2008 a la Clínica Cruz Azul, precisamente en una de cuyas sucursales recibió su consulta médica.
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