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Buscando pareja después del divorcio

Antes de salir a buscar a un nuevo señor o la señora perfecta es importante que recapacite sobre su anterior fracaso matrimonial. Caso contrario usted volverá a tener las mismas experiencias, con una persona diferente.

Es muy posible que después de su divorcio esté muy interesada en encontrar una nueva pareja. Las estadísticas demuestran que el 75 por ciento de la gente divorciada vuelve a casarse en el plazo de cinco años. Pero aunque usted confíe en que ya está lista para un nuevo amor, hay determinadas cuestiones que usted debe examinar muy detenidamente, antes de comenzar la búsqueda de su futura pareja.

¿Estás lista para una nueva relación?

Comience considerando cuidadosamente esta pregunta: “¿Estoy realmente lista para una nueva relación?”. Estar “lista” implica factores muy importantes. En primer lugar, necesita estar seguro de que usted y su pareja se aman verdaderamente. En segunda instancia, debe haberse tomado el tiempo necesario para tratar correctamente todas las cuestiones emocionales, sufridas antes y después del divorcio. Tercero, debe tener muy en claro la razón por la cual desea estar nuevamente en pareja. Cuarto, debe preguntarse si ya está preparada (en todo sentido) para trabajar y esforzarse por cuidar a su nueva pareja.

Debe ser totalmente honesta consigo misma al evaluar estos cuatro factores. Si en alguno de ellos existen vacilaciones o incertidumbres, necesitará más tiempo antes de que pueda construir una relación sana.

Incluso antes de amar a otra persona, usted debe amarse a sí misma. Para esto, tiene que recordar sus prioridades y entender las razones del fracaso de su último matrimonio. Además, debe tener muy en claro todas sus emociones, capacidades, fortalezas y debilidades. En definitiva, debe tener amor propio y confianza en sí misma. Y por sobre todo, ser honesta con sus sentimientos, sin “tapar” ninguna emoción.

Dejar la maleta emocional

El segundo paso para formar una relación sana es ocuparse de los problemas emocionales sin resolver, tanto de su niñez como de sus últimas relaciones. Es muy común que los conflictos no resueltos aparezcan permanentemente en nuestra vida actual.

Si tenía un padre que era física o emocionalmente abusivo, puede sucederle que se junte con gente que posee estas misma características. Si su expareja la traicionó, tanto emocional como físicamente, es muy posible que no pueda confiar en una nueva persona. De esta forma, se vive permanentemente condicionado por las experiencias previas. Para esto, es necesario concurrir a algún terapeuta, ya que en muchos casos, por más esfuerzos que se realicen, no existen posibilidades de resolver estos problemas por sí misma.

El nuevo amor

El tercer paso es formularse otra pregunta muy importante: “¿Por qué deseo una nueva pareja?”. Para esto existen buenas y malas razones; una de las peores es el intento por acabar con su sensación de falta. ¿Cuántas veces ha oído a alguien decir que lo único que necesita para sentirse completa es una buena pareja? La verdad es que ninguna persona puede darnos una sensación de plenitud, si primero nosotras no nos sentimos así.

En muchas oportunidades son los prejuicios sociales los que nos llevan a estar en pareja, sin estar enamorados. Es muy posible que, inducido por la sociedad, usted piense, “no soy feliz en soledad” o “hay algo mal en mí si no estoy en pareja”. Esto es completamente erróneo: hay mucha gente feliz que vive sola, sobre todo en los tiempos que corren.

Disponibilidad y voluntad

Finalmente, hay una última pregunta que usted debe realizarse: “¿Estoy en estos momentos dispuesta a poner todo el esfuerzo necesario para establecer un lazo afectivo?”. Todas las relaciones, aun las más idílicas, conllevan un trabajo. La idea del cuento de hadas –en la que usted encuentra a su príncipe (o princesa) soñado/a, con los que vivirá feliz por siempre— es solo eso: un cuento. Siempre existirá competencia, desafíos y desacuerdos ocasionales. Y por mucho que confíe en una persona para formar una pareja exitosa, usted deberá examinar fría y racionalmente si está o no preparada para realizar el compromiso y esfuerzo que conlleva dicha relación.

www.enplenitud.com

Amor propio

La plenitud y la felicidad no pueden provenir únicamente de una pareja, y los lazos afectivos tienen éxito solo cuando quienes los integran ya son felices y se sienten completos y satisfechos consigo mismos. Cuando dos personas plenas unen el recorrido se sus vidas, tienen la capacidad de crear, amar, apasionarse y confiar en el otro.

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