Después de la frustrada reunión del miércoles de la semana pasada, entre los candidatos presidenciales de la Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE), don Fabio Gadea Mantilla, y del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Arnoldo Alemán Lacayo, se puede ver con claridad que las elecciones de noviembre inevitablemente tendrán que ser a tres bandas, como se dice habitualmente.
Formalmente, todavía hay posibilidad y tiempo, hasta principios de marzo próximo, para que la UNE y el PLC acuerden una alianza electoral. Pero en la realidad no hay ninguna probabilidad de que esto suceda, de manera que las elecciones del 6 de noviembre serán entre el candidato del FSLN, don Fabio Gadea de la UNE y Arnoldo Alemán del PLC. Sin duda que habrá otros candidatos, pero serán tan insignificantes e inocuos como lo fueron en las elecciones de 2006 Edén Pastora y el partido que lo postuló, Alternativa por el Cambio (AC), cuando de los casi dos millones y medio de votos que fueron contados sólo tuvieron 7,200, 0.28 por ciento del total.
Ahora, para las elecciones de noviembre, lo ideal era que la oposición se uniera alrededor de un solo candidato presidencial y de listas únicas de candidatos a diputados. Esa unidad es indispensable para tener la posibilidad real de impedir que el orteguismo vuelva a ganar las elecciones, como las ganó en 2006 a pesar de que era una minoría electoral de 38 por ciento, pero aprovechó la división del voto democrático, el cual, unificado hubiera sumado más del sesenta por ciento.
En realidad, desde antes de la reunión del miércoles pasado entre Gadea y Alemán ya se sabía que esa unidad era prácticamente imposible. El mismo Alemán había dicho enfáticamente que no se bajaría del caballo (o sea que no renunciaría a su candidatura) ni aunque el Santo Padre de Roma se lo pidiera. Pero la unidad opositora era y es imposible alrededor de la candidatura presidencial de Arnoldo Alemán. Primero porque él sería el único candidato con el cual la oposición jamás podría derrotar al orteguismo, como lo indican todas las encuestas que se han hecho en los últimos tiempos; y segundo, porque en el hipotético caso de que la oposición pudiera derrotar al orteguismo con la candidatura de Alemán, y que éste volviera a ser Presidente de Nicaragua, lo que se le estaría ofreciendo al pueblo nicaragüense sería más Chinampas, más carreteras y otras obras de infraestructura para su beneficio particular pero financiadas con fondos públicos, más checazos, más huacas, más gastos suntuosos en viajes fabulosos a Europa, Asia y el Oriente Medio, etc.
Dicho con otras palabras, con la candidatura presidencial de Alemán la oposición unificada le ofrecería al pueblo más corrupción de la que hubo en el período de 1997 a 2002. Al respecto hay que recordar que la Contraloría General de la República informó en enero de 1999, que entre 1990 y 1997 el patrimonio de Arnoldo Alemán se había incrementado hasta en 900 por ciento. Y hay que recordar también que Leonel Teller, ahora vocero del PLC, cuando era diputado liberal denunció que Alemán “había amasado en el ejercicio de su cargo unos 25 millones de dólares”.
De manera que sería absurdo formar la unidad nacional opositora alrededor de la candidatura presidencial de Alemán, quien, además, ha amenazado con que gobernaría de la misma manera que gobernó en el período de 1997 a 2002. Inclusive sería muy difícil de aceptar una alianza electoral de la oposición democrática con Alemán sobre la base de un acuerdo de que él renunciaría a la candidatura presidencial, a cambio de designar a todos los diputados nacionales a la Asamblea Nacional que se pudieran elegir.
Todo eso —sin hablar de la compulsión pactista con Daniel Ortega que domina al caudillo del PLC—, sería inaceptable para una oposición que se precie de ser democrática y que de verdad luche por un cambio profundo en Nicaragua, político y moral. O sea no sólo restablecer la institucionalidad democrática destruida por el orteguismo, sino también impulsar una revolución de la honradez como propone el candidato de la Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE), don Fabio Gadea Mantilla, quien reivindica ese antiguo ideal y objetivo del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, que es condición indispensable para que Nicaragua pueda volver a ser república.
Hay que decirle eso al pueblo con toda claridad. Y además que habrá que ir a la elección a tres bandas, porque llevar a Alemán como candidato presidencial significaría una claudicación total e incondicional.
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