PHOENIX, EEUU/ AFP
Gabrielle Giffords, una congresista estadounidense del Partido Demócrata, recibió ayer un disparo en la cabeza en un acto político en Tucson, Arizona (suroeste), donde murieron seis personas, entre ellas un juez federal, y 12 resultaron heridas, lo que el presidente Barack Obama consideró como una “tragedia incalificable”.
Reportes de los medios estadounidenses habían indicado que la legisladora, de 40 años, había muerto tras los disparos. Obama precisó que la congresista, a quien calificó como su “amiga”, estaba “gravemente herida” y que otras víctimas del tiroteo murieron.
El presidente estadounidense confirmó que una niña de nueve años y el juez federal John Roll murieron en este tiroteo.
El principal sospechoso por este ataque armado es el joven Jared Lee Loughner, de 22 años, según reveló la prensa citando fuentes policiales.
“La señora Giffords está viva. Actualmente está siendo operada”, manifestó Darci Slaten, portavoz del University Medical Center en Tucson, 185 kilómetros al sur de Phoenix, fronterizo con México. “Hay otras nueve personas heridas en el tiroteo que están en el hospital”, agregó Slaten.
Testigos dijeron que la congresista fue disparada a quemarropa.
Altas figuras políticas de Arizona, como Janet Napolitano, ex gobernadora del estado y actual secretaria de Seguridad Interna, el senador republicano por Arizona y ex candidato a la presidencia John McCain, así como la actual gobernadora del estado, la republicana Jan Brewer, condenaron el ataque y se consideraron “horrorizados” por el mismo.
El nuevo presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, lamentó “este acto insensible contra la congresista Giffords y miembros de su equipo” y recalcó que “actos y amenazas contra funcionarios públicos no tienen cabida en nuestra sociedad”.
La radio nacional pública NPR dijo que entre los heridos figuraban miembros del personal de la legisladora, que asistía a un acto político llamado Congress on Your Corner (El Congreso en tu esquina).
El sospechoso salió corriendo y fue alcanzado por un espectador, y luego entregado a las autoridades.
Un testigo señaló a CNN que escuchó entre 15 y 20 disparos y vio gente corriendo y gritando antes de que llegara la policía y camiones de bomberos dos minutos más tarde.
El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, consideró ayer como “una tragedia para todo el país” el tiroteo en Arizona. “Esto más que una tragedia para los implicados, más que una tragedia para Arizona, es una tragedia para todo nuestro país”, señaló el mandatario, quien dispuso de enviar al director del FBI, Robert Mueller, para que ayude a dirigir la investigación.
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