Uno de los datos más importantes de la encuesta de M&R Consultores, que LA PRENSA ha dado a conocer esta semana, es el de que el doctor Arnoldo Alemán sería el candidato presidencial que menos posibilidad tendría de ganarle a Daniel Ortega. Únicamente el 7.5 por ciento de los encuestados dice apoyar su candidatura, contra el 84.9 por ciento que la rechaza y apenas un 7.6 por ciento dijo no saber o no quiso responder.
En cuanto a intención de voto propiamente dicha, según la encuesta Daniel Ortega obtendría el 47.5 por ciento de los votos, en tanto que Alemán lograría sólo el 11.1 por ciento de los sufragios, con un voto oculto de 41.3 por ciento.
Pero tampoco el precandidato de la oposición democrática de centro, centro izquierda y centro derecha, Fabio Gadea Mantilla, le podría ganar a Daniel Ortega, al menos en este momento, pues sólo recibiría el 21.1 por ciento de los votos, mientras que el candidato a la reelección que está prohibida por la Constitución, o sea Daniel Ortega, alcanzaría el 43.4 por ciento de los sufragios. No obstante, la diferencia entre el 21.1 por ciento que puntea Gadea Mantilla y el 11.1 por ciento que alcanza Alemán, es bastante considerable.
Si los asesores de imagen y de campaña del doctor Arnoldo Alemán le hablaran sinceramente a su asesorado, tendrían que decirle que es imposible revertir su desventaja con respecto a Ortega; y que además sería muy difícil remontar la diferencia que lo separa de su correligionario liberal y consuegro, Fabio Gadea Mantilla. Si los asesores de campaña les dijeran la verdad a los pretendientes presidenciales, en vez de acariciarles los oídos con las palabras y estimaciones que quieren escuchar, le dirían a Alemán que se retire de la contienda. Y si éste quisiera realmente contribuir a la preservación y la defensa de la precaria democracia que aún subsiste en Nicaragua, después de los efectos devastadores del pacto, debería respaldar la candidatura de Fabio Gadea Mantilla, que es tan liberal como él y pertenece al mismo partido. Es probable que si Alemán endosara la candidatura democrática de don Fabio Gadea Mantilla, a este se le haría más fácil recorrer el camino cuesta arriba que necesita andar para poder alcanzar y superar el potencial de votos que tiene Daniel Ortega.
Está claro y es algo que se puede comprender con facilidad, que al doctor Alemán le preocupa y le interesa mucho proteger la cuota de poder o de participación en el Estado, que su partido, el PLC, ha podido conservar hasta ahora. Pero esto es algo que don Fabio y las personas y grupos políticos que respaldan su candidatura pueden entender, y seguramente que estarían abiertos a discutir el tema en el marco de una amplia alianza nacional electoral por la defensa de la libertad y la salvación de la democracia.
Por supuesto que la renuncia del doctor Alemán a su candidatura sería posible si estuviera motivada sólo por la ambición de volver a ser Presidente de Nicaragua. Pero si es cierto lo que aseguran algunos disidentes del PLC, que la candidatura de Alemán se basa en un acuerdo o pacto con Daniel Ortega para dividir a la oposición, entonces no hay manera de que renuncie en favor de la gran unidad electoral opositora.
Además, la renuncia del doctor Alemán a su candidatura presidencial en aras de la unidad opositora, tendría que ser directa e inmediata, no como resultado de una elección primaria dentro del PLC para escoger al candidato presidencial entre él y don Fabio. Una primaria del PLC sólo interesaría a los miembros y simpatizantes de este partido, no a la población opositora en general y mucho menos a los ciudadanos independientes, que son la mayoría. Las primarias, pero no del PLC sino multipartidarias, eran factibles cuando la CPDH trató de organizarlas para sacar un candidato de consenso de entre los diversos partidos del amplio arco opositor. Pero por la razón que fuera, el esfuerzo se malogró y ahora no tiene sentido tratar de sustituirlo con una primaria del PLC que sólo interesaría, repetimos, a los miembros y simpatizantes de este partido.
De manera que si el doctor Alemán quisiera aprovecharlo, éste podría ser el momento para reivindicarse ante la población democrática que no simpatiza con él, sino que lo rechaza por las razones ampliamente conocidas. Le bastaría con renunciar a la candidatura presidencial por el PLC y apoyar la de don Fabio, o la de otro candidato si es que fuese necesario y posible, a estas alturas, encontrarlo y posicionarlo.
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