El Gobierno de Nicaragua ha mantenido una actitud de aparente prudencia y neutralidad, ante la grave tensión bélica que se ha creado en la península coreana como consecuencia del ataque de Corea del Norte, con artillería pesada, contra una pequeña isla de Corea del Sur que está situada muy cerca de la frontera marítima entre ambos países, lo cual ocurrió el martes de esta semana.
Tomando como pretexto los ejercicios militares conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos, que estaban programados para realizarse en esa zona del Mar Amarillo, las fuerzas norcoreanas de artillería dispararon 170 obuses contra Corea del Sur, de los cuales 90 cayeron en el mar y 80 impactaron contra la pequeña isla de Yeonpyeong, causando gran destrucción material, matando a dos personas civiles y dos militares y causando numerosos heridos. En respuesta a esta agresión militar norcoreana, el ejército de Corea del Sur lanzó 80 misiles contra el Norte, que cayeron inofensivamente en el mar, lejos de cualquier objetivo civil o militar.
La tensión bélica provocada por el ataque militar de Corea del Norte contra Corea del Sur es muy preocupante, porque estos dos países hermanos pero enemigos se encuentran técnicamente en guerra, pues el armisticio que puso fin a las hostilidades de la Guerra de Corea de 1950 a 1953, no fue seguido hasta ahora por un tratado de paz. Además, a pesar de la extrema pobreza de su población y del gran atraso económico y tecnológico del país, Corea del Norte tiene una enorme fuerza militar que es la cuarta mayor del mundo, esto a pesar de que ese país comunista asiático tiene una extensión territorial de sólo 120 mil kilómetros cuadrados y una población de 24 millones de personas. Y por si fuera poco, el régimen de Corea del Norte posee armas atómicas, con las que amenaza a diversos países de la región, particularmente a Corea del Sur y Japón.
De manera que es justificada la preocupación internacional por el avivamiento de ese foco de tensión bélica en Asia. Y por eso es que la mayor parte de los países del mundo han condenado la agresión norcoreana, al mismo tiempo que hacen llamados a la cordura y a la salvaguarda de la paz.
Pero en el caso de Daniel Ortega, su actitud ante este conflicto internacional es más bien oportunista. Como es sabido, el régimen orteguista mantiene relaciones con las dos Coreas, con la comunista del Norte por afinidad ideológica y con la democrática del Sur por conveniencias económicas. El lazo ideológico de Ortega con Corea del Norte viene desde cuando el FSLN libraba la lucha armada contra la dictadura somocista de derecha, para derrocarla y sustituirla con la dictadura sandinista de izquierda. En aquella época Corea del Norte apoyaba al FSLN con entrenamiento militar y adoctrinamiento político, y luego, durante los años de la revolución sandinista, las relaciones de Corea del Norte con Nicaragua fueron estrechas, aunque no se conoció de alguna cooperación material norcoreana que fuera beneficiosa para el pueblo nicaragüense.
En mayo de 2007, Nicaragua restableció oficialmente los vínculos diplomáticos con Corea del Norte. En esa ocasión Daniel Ortega evocó sus “relaciones históricas” con el régimen comunista norcoreano y volvió a agradecer el apoyo que éste le dio al FSLN, al entrenar militarmente a algunos o muchos de sus guerrilleros. Por su parte, el nuevo Embajador y el Vicecanciller de Corea del Norte, quien estuvo en Nicaragua con motivo del restablecimiento de relaciones, ofrecieron cooperar en los campos de la medicina alternativa y la producción agropecuaria, sin especificar nada y sin que se hubiera concretado algo desde entonces.
En cambio la democrática Corea del Sur ha cooperado en los últimos años con Nicaragua, con valiosos proyectos materiales como la construcción del acueducto del Gran Lago a Juigalpa, que cuesta 33 millones de dólares; con el proyecto de abastecimiento de agua potable en San Juan del Sur y 36 barrios de Managua; con 12 millones y medio de dólares para capacitación técnica, y con un cuantioso crédito agrícola concesional. Además dos grandes empresas privadas de Corea del Sur proyectan invertir en Nicaragua unos 500 millones de dólares, en la construcción de un puerto de aguas profundas en el Atlántico.
De manera que son razones económicas las que determinan la posición de Daniel Ortega ante el conflicto de las dos Coreas. Es que los políticos tradicionales, ya sean de derecha o de izquierda, por lo general no actúan como piensan ni hacen lo que predican. Ellos se comportan de acuerdo con lo que les conviene y lo que favorece sus intereses materiales, económicos sobre todo.
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