CORRESPONSAL/ COSTA RICA
Con una actividad cultural culminó la huelga de hambre que un grupo de ambientalistas inició en San José, Costa Rica, para exigir a su gobierno revertir un decreto ejecutivo que declaró de interés nacional la minería Las Crucitas, proyecto que se desarrollaría en una zona fronteriza con el río San Juan, de Nicaragua.
Unos diez artistas nacionales amenizaron el martes un concierto en el que el joven Andrés Guillén, el último ayunante, depuso la huelga de 26 días que le provocó problemas de salud.
Un día antes David Rojas, otro de los huelguistas, había sido remitido a una clínica para ser valorado, dado que se desvaneció a causa de la huelga que iniciaron 14 ambientalistas el 8 de octubre. Aunque lograron respaldo de opositores, la huelga se depuso ante la falta de respuesta del Gobierno de la presidenta Laura Chinchilla.
Durante la huelga las autoridades colocaron una barrera metálica y apostaron policías frente a Casa Presidencial, imponiendo con ello un cerco al campamento de los ambientalistas.
“Hoy termino, ya cumplí 600 horas, bueno no solo terminé yo, terminamos todos los compañeros que iniciamos aquí, porque fue gracias a ellos y a la fuerza de voluntad de un conjunto que se ha logrado llamar la atención de la población, cuando menos era lo que queríamos”, declaró Guillén.
Rojas indicó que debido a las complicaciones de salud y problemas para acceder a servicios básicos, decidieron deponer la huelga. Criticó que si por el Gobierno fuera, cualquiera pudo haber muerto sin que lograran una respuesta satisfactoria de parte de la presidenta Chinchilla.
Los ambientalistas han advertido que el proyecto minero representa un riesgo de contaminación para el nicaragüense río San Juan, así como para la zona costarricense donde se desarrollaría.
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