Don Fabio y el anticaudillo

La semana pasada, la dirigencia del PLC le envió una carta a don Fabio Gadea Mantilla (quien es miembro de ese partido, pero aspira a ser candidato presidencial de consenso de la oposición, o de una amplia coalición democrática), apremiándolo a decidir “si participa o no en un proceso eleccionario interno y medirse a Arnoldo Alemán Lacayo para escoger al candidato a la Presidencia de la República, que represente al partido en las elecciones nacionales de noviembre de 2011”.

El martes de esta semana, don Fabio respondió a los dirigentes del PLC rechazando el apremio y más bien invitando a Alemán a que retire su candidatura y contribuya de esa manera a formar la unidad opositora alrededor de una candidatura presidencial de consenso. En realidad, para don Fabio no tiene sentido participar en una elección primaria del PLC para escoger al candidato presidencial de este partido. Él no quiere ser candidato del PLC sino de toda o de la mayor parte de la oposición a la dictadura de Daniel Ortega. La aspiración de don Fabio no es representar a su partido en las elecciones del próximo año, sino unir a la oposición y atraer el voto de los ciudadanos independientes, que son demócratas pero no simpatizan con ningún partido opositor.

En esto don Fabio ha sido muy claro. Si de buscar un candidato de partido se tratara, el PLC ya tiene a Arnoldo Alemán. Pero al FSLN sólo se le podrá derrotar electoralmente mediante la unidad de la oposición y con una sola candidatura presidencial, como ya quedó dramáticamente comprobado en las elecciones nacionales de 2006. Y para eso lo que se requiere no es un candidato de partido, y mucho menos alguien como el doctor Arnoldo Alemán -quien en vez de atraer a los que no son del PLC y unir a la oposición, los espanta y la divide-, sino un candidato de unidad y salvación nacional como sí lo podría ser don Fabio Gadea Mantilla.

Además, don Fabio Gadea es liberal y miembro del PLC, de modo que los dirigentes de este partido en vez de rechazarlo deberían estar satisfechos de que los demás sectores de la oposición quieran a un militante pelecista, es decir a don Fabio, como el candidato presidencial unitario. Por otro lado, el hecho de que los demás sectores de la oposición propongan a un liberal constitucionalista como don Fabio Gadea Mantilla para candidato presidencial de consenso, demuestra que es falso que aquéllos quieren destruir al PLC, como dicen los directivos de este partido. Lo que no aceptan es a Alemán como candidato de la oposición, y sin duda que tienen razones para no aceptarlo.

Es que para construir la democracia en Nicaragua hay que erradicar el caudillismo, que tanto daño ha hecho a lo largo de la historia nacional. El caudillismo de Ortega no se puede derrotar con otro caudillismo como el de Alemán. El caudillismo es esencialmente antidemocrático. Es un vicio de la cultura política nicaragüense que fue impuesto desde el inicio de la conquista y la colonización española. Es una aberración histórica que algunos historiadores llaman síndrome de Pedrarias. De modo que el caudillismo debe de ser erradicado para siempre de la política nacional, para que pueda haber en Nicaragua una auténtica república democrática.

En el editorial del martes de esta semana, titulado “De los viejos a los nuevos Pedrarias”, nos referimos a uno de los magistrales estudios que hiciera Pablo Antonio Cuadra (PAC) sobre la cultura política nicaragüense y la nefasta historia del caudillismo en Nicaragua. Y citamos la esperanzadora profecía de PAC, de que “en la calistenia de lucha ¡ya produciremos un Pedrarias el Bueno que abra su puño para abarcar y unir a su comunidad marginada!”

Pero PAC no se refiere a producir un caudillo democrático para enfrentarlo al caudillo autocrático. Esto sería un contrasentido porque el caudillismo es antidemocrático por su propia naturaleza. Lo que dice PAC es que hay que producir un líder democrático, un anticaudillo que pueda “abarcar y unir a su comunidad marginada”, precisamente para derrotar al caudillo y erradicar definitivamente el caudillismo de la cultura política nacional.

Don Fabio, por sus cualidades personales y políticas, podría ser ese anticaudillo —anticaudillo Ortega y anticaudillo Alemán— que tanto necesita Nicaragua para vivir y prosperar en libertad, paz y democracia. Alemán, en cambio, representa precisamente una variante de lo que se quiere erradicar.

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