La celebración del Día de la Unidad Alemana conmemora el aniversario de la reunificación de la nación germana, ocurrida el 3 de octubre de 1990, cuando la República Democrática Alemana (RDA) desapareció al unificarse con la República Federal Alemana (RFA) y dar paso a una nueva Alemania, verdaderamente democrática, libre y republicana.
La República de Berlín, fue llamada y aún llaman algunos a la nueva Alemania surgida hace 20 años, cuya capital fue establecida en la tradicional ciudad berlinesa. Esto en referencia a que de 1949 a 1990, a la República Federal Alemana se le nombraba como República de Bonn, por la hermosa y tranquila ciudad ubicada a orillas del río Rhin, que era la capital de la RFA.
Alemania es una potencia europea de mucho interés para los nicaragüenses, no sólo porque es y ha sido fuerte donante y muy solidaria con Nicaragua, sino por los vínculos y paralelos históricos establecidos entre ambos pueblo, desde que a principios del siglo XIX llegó y se instaló en la ciudad de León el primer inmigrante germano, a quien los leoneses llamaban precisamente como “don Alemán”.
El aporte de la cultura y de la ética laboral y empresarial de los alemanes a Nicaragua, ha sido muy fructífero y duradero, a pesar que fue interrumpido durante la II Guerra Mundial, a mediados del siglo XX. Eso ocurrió cuando el gobierno del general Anastasio Somoza García declaró la guerra a Alemania, no tanto por apoyar a Estados Unidos y la Alianza Democrática sino para apropiarse de las cuantiosas y ricas propiedades de los inmigrantes alemanes. El gran robo a los alemanes radicados en Nicaragua que se perpetró con el pretexto de la guerra, fue la base del desmesurado enriquecimiento de los Somoza y sus allegados, y la matriz histórica de la espeluznante piñata sandinista que se realizó a comienzos de los años noventa. Sin embargo, después que en abril de 1952 terminó el “estado de guerra” entre Nicaragua y Alemania, la provechosa relación alemana con el pueblo nicaragüense continuó y se multiplicó de manera fecunda.
Otro vínculo de afinidad entre Alemania y Nicaragua es el que se deriva indirectamente de la misma reunificación alemana. Esta ocurrió en octubre de 1990, al desaparecer la República Democrática Alemana que era uno de los principales soportes externos del régimen sandinista de orientación comunista, impuesto en 1979 y vigente hasta 1990, el mismo año que desaparece el Estado comunista alemán.
La caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989 —que significó el principio del fin del sistema totalitario comunista en Europa del Este y la antigua Unión Soviética—, fue un poderoso aliciente político y moral para el pueblo democrático de Nicaragua, que en aquel mismo momento se organizaba y movilizaba con el fin de derrotar cívicamente al régimen prototalitario del FSLN en las elecciones del 25 de febrero de 1990, como efectivamente lo derrotó.
Por supuesto que siendo Alemania una de las principales partes de la Europa rica y desarrollada, mientras que Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina, no hay más rasgos paralelos entre ambos países. Incluso, aparte del gran estímulo moral que las fuerzas democráticas nicaragüenses aprovecharon de la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana, lamentablemente en Nicaragua no hubo más aprovechamiento de la inmensa experiencia que se derivó para todo el mundo, del desmantelamiento del sistema totalitario comunista de la Alemania Oriental.
En Alemania fue extirpado por completo el sistema comunista totalitario. Ante todo fueron desmanteladas las estructuras criminales de la policía de seguridad del Estado, la tristemente célebre Stasi, pero salvo aquellos individuos que estaban comprometidos con crímenes imperdonables, se respetó el derecho de participación política de los antiguos miembros del partido comunista germano oriental, que se llamaba Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) y ahora se llama Die Linke, o sea La Izquierda.
En Nicaragua, en cambio, ya fuese porque no se pudo destruir, o porque no se quiso, se dejó intacto el huevo de la serpiente totalitaria, el que ahora ha vuelto a empollar con el calor de cómplices falsamente demócratas. De modo que otra vez el pueblo nicaragüense enfrenta el reto de quitarse de encima la dictadura, o soportarla quién sabe por cuánto tiempo en adelante.
Mientras tanto, Alemania, con sus inevitables dificultades económicas y políticas que son más bien oportunidades para seguir fortaleciendo su economía y su sistema de vida y de gobierno basado en la libertad y la democracia, brilla ejemplarmente en el mundo entero al conmemorar el veinte aniversario de su histórica reunificación del 3 de octubre de 1990.
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