A casi dos años del robo de la cámara propiedad de un trabajador del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), hoy iniciará el proceso en el Juzgado Tercero de Audiencia de Managua.
El periodista Héctor Calero denunció en su momento en la Policía Nacional a Efraim Ismael Rivas, quien integraba un grupo de choque de la Dirección General de Ingresos (DGI), que permanecía frente al Ministerio Público para arengar en contra de representantes de la sociedad civil que estaban siendo procesados. Los hechos sucedieron en octubre del 2008.
Un equipo del Cenidh, encabezado por su presidenta Vilma Núñez, brindaba acompañamiento a los representantes de la sociedad civil.
El día de los hechos, el 16 de octubre, el equipo del Cenidh fue agredido y la cámara fue robada, pese a la presencia policial frente al Ministerio Público.
Calero manifestó que desde un inicio “hubo un boleo” en este caso, pero a raíz de una reunión que hubo entre el Cenidh y la fiscal departamental, María del Carmen Solórzano, se comprometieron a acusar.
En un inicio se les alegó que la fiscal que llevaba el caso “tenía exceso de trabajo”, por eso no habían acusado.
Calero dijo que el Cenidh, como parte ofendida, no fue notificado oficialmente del inicio del proceso hoy viernes.
Recordó el perjudicado que desde el mismo momento de ocurrido el delito el pasado 16 de octubre de 2008, le señalaron a la Policía quién había sido el que se robó la cámara.
Posteriormente el Cenidh entregó a la Policía Nacional la información necesaria, como dirección precisa, fotografías para identificar al sospechoso para que fuese detenido, pero la Policía Nacional no lo hizo.
LOS HECHOS
El día de los hechos, al momento de salir de las instalaciones del Ministerio Público, el equipo del Cenidh fue interceptado. Posteriormente fue agredido, física y verbalmente, por un grupo de aproximadamente 200 personas.
Al momento que el conductor de la camioneta en que se movilizaba el equipo del Cenidh intentaba salir del lugar, un grupo de mujeres se interpuso en el camino y, aunque los representantes del organismo de derechos humanos demandaron ayuda de los oficiales en el sitio, no la obtuvieron.
En su momento Calero relató que se encontraba tomando fotos desde la tina de la camioneta cuando los participantes orteguistas le tiraron manotazos, lo que aprovechó el sospechoso que laboraba para la DGI para arrebatarle la cámara marca Nicon.
Calero intentó perseguir a quien le había arrebatado la cámara, pero a su vez fue perseguido por un grupo de personas que empezaron a golpearlo a pocos pasos de un agente policial.
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