Por Josué Bravo
CORRESPONSAL /COSTA RICA
La niña nicaragüense de 12 años, quien antes de fallecer habría sido golpeada por su verdugo, fue sepultada esta mañana en Upala, cerca de la frontera con Nicaragua, en medio de cánticos religiosos y el dolor de familiares.
El cuerpo de Katherine Romero Bravo, fue entregado anoche a sus familiares por la morgue del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y desde ese momento, fue velado en la escuela donde estudiaba, en La Paz Río Celeste de Guatuso de Alajuela.
La madre de la niña, doña María José Bravo no podía contener el llanto en el sepelio y desde que se enteró de su muerte, no acepta la realidad y cree que su niña aún sigue estudiando. Lo que más se lamenta, es que el supuesto asesino es alguien al que ella le ayudó cuando vino de Nicaragua.
La fiscalía costarricense acusó penalmente y solicitó prisión preventiva contra el sospecho, un nicaragüense de 28 años de apellidos Boniche Altamirano. El hombre es acusado de homicidio calificado y ya fue interrogado por la fiscalía.
El cadáver de la niña fue hallado enterrado hace dos días en una finca de La Paz de Río Celeste, en Guatuso de Alajuela, a unos 800 metros de su casa, y al parecer habrían abusado de ella antes de matarla.
Según el Organismo de Investigación Judicial, el hombre había manifestado interés por la niña y que su comportamiento hacia ella era anormal. El día que desapareció de su casa, el domingo anterior, el hombre tenía las botas de la menor.
La niña fue golpeada y al parecer luego la asfixiaron, pero la causa de su muerte aún no está determinada. Los golpes la niña los recibió en su cara y cabeza.