En una ocasión, encontrándome en mi oficina, recibí una invitación verbal de pasar un diplomado ON LINE (en línea) acerca de la llamada web 2, en una universidad situada en el Ecuador. La tentación era grande, mi primer curso en línea, sólo viendo fotos de mi tutora, intercambio de información, aclaración de dudas, recomendaciones, bajar trabajos desde la web y envío de trabajos a través de la web.
Todos los materiales bases o complementarios del curso eran digitales (¡nada de hojas impresas, más árboles en el planeta Tierra!).
¿Qué aprendí, que significado tienen los caracteres web2? Indagando en conceptos, se considera “una transición de aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones que funcionan a través de la web enfocadas al usuario final” concretando “nuevas aplicaciones como son: Google (motor de búsqueda y para servicios de publicidad), Flickr (relacionado con fotos), Wikipedia (enciclopedia), Blogs (sitios personales) Youtube (vídeos), Slideshare (diapositivas) y las Redes Sociales, como Facebook, hi5 y Sonico.
La posibilidad de conocer una amplia gama de formas de comunicarse, en algunos casos monólogos (blog), opiniones diversas acerca de temas vinculados a través de las llamadas etiquetas, directorios o tags, unos a favor otros en contra y con quien comunicarse (¿realmente amigos?) de diversas nacionalidades donde en muchas ocasiones no estamos claros geográficamente en qué continente o mar habitan.
Hace un par de meses escuchaba a través de un medio televisivo que en una sola red social participaban más de 350 millones de personas equivalente al “tercer país más poblado de nuestro planeta, después de China (1,330,141,000) e India (1,173,108,000)” ¡Increíble, pero cierto!
¿BUENO O MALO?
La significativa cifra avala sin cuestionamiento alguno la necesidad que tienen los seres humanos de comunicarse e investigar, sin embargo el problema posiblemente estribe en el tiempo que se gasta o consume no siendo reversible.
¿Bondades? Conocer el árbol genealógico mediante fotos de alguien en particular, identificando amigos en común; a eso se suma la probabilidad de encontrar una pareja o una amistad.
¡Qué decir del envío de premios y regalos por cumpleaños, bodas, donde de pronto “mágicamente” te piden que pagues, por ramos de flores virtuales, ositos de peluche, monedas, bla, bla, etc! Por otra parte, la posibilidad de investigar aportes de otros profesionales, dependiendo de su ramo, donde existen excelentes artículos, en muchos casos confiables y otros que son refritos de otros y otros.
Por supuesto que contradecir con este artículo a millones de habitantes en el uso inadecuado del internet no tiene sentido alguno, siempre que el uso de las comunicaciones sea gradual y consecuente acorde al perfil de cada persona, investigadores, periodistas, amas de casa (que en muchos casos es un aliciente de entretenimiento, pero por otra parte un gasto de energía eléctrica), con la limitante de tener acceso al internet y por supuesto previamente una computadora. ¿Está de acuerdo conmigo cibernauta? Posiblemente no.
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