“La maté porque habíamos pasado discutiendo, simplemente me enojé mucho y que me perdone su familia”, fueron las palabras de Carlos Antonio Sánchez, de 32 años, quien reconoció ante representantes de la Policía, la Fiscalía y los medios de comunicación que él fue el autor del asesinato de Natalia Alexandre Solís, de 67 años.
Según el dictamen del Instituto de Medicina Legal (IML), la víctima murió producto de varios golpes con un pedazo de bloque, hasta el punto que el cráneo fue destrozado. Luego el asesino tomó un cable de teléfono con el que terminó de darle muerte por asfixia.
El autor del crimen comenzó la discusión desde el cuarto de doña Natalia hasta llegar a la sala donde comenzó a propinarle los golpes en la cabeza.
Luego, arrastró el cadáver cerca de la mesa donde se encontraba el cable del teléfono con el que la ahorcó.
Socorro Alvarado, amiga de la ahora occisa, refirió que el señalado era una persona de confianza de doña Natalia, porque le daba mantenimiento a la casa ubicada en el Reparto San Juan, desde la reparación del techo hasta la limpieza del césped.
“Hasta donde tengo entendido, ese muchacho no viene de mala familia, todos sus hermanos son preparados y él estaba estudiando tercer año de Arquitectura”, dijo Alvarado
Eyra Jirón, Fiscal de la Unidad de Género, refirió que durante la reconstrucción de los hechos realizada en horas del mediodía de ayer, se reveló que existen suficientes pruebas que determinan el delito de asesinato por lo que en los próximos días dará su valoración.
La Fiscal manifestó que hasta el momento las investigaciones no arrojaron que Natalia haya sido víctima de abuso sexual, pese a las condiciones en las que fue encontrada, con el pantalón hasta abajo y la blusa recogida.
Mientras, Carlos Solís, Juez Décimo Penal de Audiencia y sobrino de la víctima, dio a conocer que su tía era jubilada después de haberse dedicado a su profesión como ejecutiva en empresas extranjeras y que pasaba un tiempo al lado de sus hijos en Estados Unidos y otras veces en Nicaragua donde permanecía sola.

En cuanto a los otros dos detenidos el sábado, Miguel Antonio, vigilante y Walter José Miranda Abaunza, supuesto amante de la ahora occisa, después de ser investigados, fueron dados en libertad por no encontrar la Policía ningún vínculo en el asesinato de la mujer, quien fue traicionada por una persona a quien ella le tenía confianza.
El cuerpo de la infortunada mujer fue encontrado a las siete y treinta de la mañana del pasado sábado, en medio de un charco de sangre.
En un primero momento se pensó en el robo como móvil del asesinato.
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