Rubén Darío Granda se definió como un profesional que ha dictado cátedras, tanto en el sector público como privado de Colombia, y calificó la actitud del Gobierno de su país en su contra, como “el típico delito de sangre”.
Pero en Colombia las autoridades lo investigan por el supuesto financiamiento de actividades terroristas de las FARC.
Al llegar a Managua como asilado, dijo que su caso es el de “un falso positivo jurídico, a mí me querían exterminar moralmente y, de paso, conducir a lo que nosotros llamamos un crimen de odio”.
Es hermano de Rodrigo Granda, conocido como el “canciller” de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fue recibido en la terminal aérea por Rafael Ortega Murillo, hijo del presidente Daniel Ortega.
Granda agradeció al mandatario nicaragüense por ese “corazón tan grande que tiene, por ese corazón solidario y, ante todo, por ese corazón valiente”.
Ortega dio asilo político a Granda, a su esposa Elba Aranga y su hijo de 22 años, de nombre Juan Granda.
Granda sólo dio declaraciones a medios oficialistas, a los que dijo que “es un honor y un orgullo que me acompañará minuto a minuto, el estar en la tierra de Rubén Darío, en Nicaragua”.
Manifestó que tiene 27 años de ejercer la docencia y ha laborado en la Procuraduría General de Colombia y en la Contraloría.
Agregó que tiene 17 módulos a nivel de postgrado, dos maestrías, cinco especializaciones, tres diplomados, así como la publicación de tres libros, por lo que dijo estar dispuesto a aportar sus conocimientos a las “presentes y futuras generaciones de Nicaragua”.
RESPETAR ASILO
El Arzobispo de Managua, Leopoldo José Brenes, exhortó ayer a Rubén Granda a respetar las leyes nicaragüenses durante su asilo en este país centroamericano.
“El asilo es una norma internacional humanitaria permitida, pero se deben respetar las leyes del país”, observó Brenes, quien es también el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
Antes de aprobar el asilo de Granda el 4 de junio pasado, causando molestia al Gobierno de Colombia, el presidente Daniel Ortega otorgó asilo a una mexicana y dos colombianas sobrevivientes a un ataque en un campamento donde pereció Raúl Reyes, un jefe importante de las FARC.
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