Enviada Especial/ Johannesburgo
Es el segundo día en Sudáfrica. Johannesburgo es una hermosa ciudad, el Gobierno sudafricano ha invertido millones de dólares para que la infraestructura deportiva esté en excelentes condiciones, pero más allá de las actividades y color futbolístico, se suscita la inquietud y miedo de los aficionados y periodistas por cuán segura es la tierra que alberga la Copa del Mundo.
En sólo un mes en los hoteles de lujo se han reportado robos a algunas selecciones y a los periodistas también. Con noticias tan alarmantes ahora tocará dormir con la maleta y nunca andar solo por Johannesburgo, el riesgo de ser asaltado es grande .
“Es que una vez más repito, Sudáfrica no está preparado para este Mundial. Ésta fue una decisión política más que deportiva. Yo por lo menos no veo que estén dando las condiciones de seguridad ni el transporte”, dijo Eduardo Vega, periodista costarricense.
Y es que uno de los fallos más grandes de este Mundial ha sido también el escaso y confiable transporte para los más de dos millones de aficionados extranjeros que están en Sudáfrica.
Los taxis que están señalizados como FIFA cobran una cantidad muy alta para el traslado que no baja de los 200 rands, equivalente a 30 dólares, casi 700 córdobas, mientras que en los hoteles los servicios aumentan de manera exagerada.
“Cómo es posible que cobren tanta plata, es una barbaridad, de seguir así no nos ajusta a cubrir todo el Mundial”, se queja un periodista mexicano.
De continuar estos robos y no expandir el sistema de transporte, la Copa se volverá un caos y no será recordada por la consagración de una selección, sino el fracaso organizativo de seguridad para los aficionados.
Al terminar esta nota en el centro de medios ya era casi las nueve de la noche, tuve que irme junto a un colega de Colombia, compartiendo el taxi, sólo así el taxista podía dar un precio más justo y sano para el bolsillo de ambos y de paso sin temor de ser asaltados.
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