México/EFE y La Jornada
“Nosotros tenemos solidez económica, política y social. Sabemos para dónde vamos. ¿Qué tenemos problemas? Claro que los tenemos. El impacto de la crisis mundial del capitalismo nos dio pero ahí vamos”, aseguró el mandatario durante un acto público.
Chávez recordó que la deuda venezolana sólo representa cerca de un 20 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), cantidad que, según el mandatario, podría pagarse con las reservas internacionales.
“Vayan a ver las cifras de Estados Unidos. Dan pánico. Ahí sí es arriesgado invertir. En Estados Unidos se hunden los grandes bancos, el consumo se vino abajo. Sólo que ellos tienen una gran capacidad para medio ocultar el desastre”, aseguró.
El PIB venezolano retrocedió un 3.3 por ciento en 2009 y todavía no se publicó la cifra del primer trimestre de 2010. Además, la inflación en los últimos 12 meses superó el 30 por ciento.
Chávez volvió a referirse al mercado paralelo del dólar, que será regulado en virtud de una ley, aprobada el jueves, que otorga al Banco Central el control de las operaciones cambiarias.
En Venezuela, el llamado dólar permuta, tasa legal pero no oficial que se obtiene de la venta de bonos y títulos y que hasta ahora fluctuaba por la ley de la oferta y demanda, registra tasas muy superiores a las oficiales (2.6 y 4.3 bolívares por dólar dependiendo de los sectores).
“Estamos haciendo una investigación profunda del llamado dólar paralelo. El dólar tiene un precio, oficial. No se extrañen si en las próximas horas hay allanamientos”, advirtió el mandatario venezolano.
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El Gobierno de México expresó su malestar y preocupación con Venezuela por decretar el jueves la expropiación de la empresa Sociedad Mercantil Molinos Nacionales (Monaca), participada mayoritariamente por el grupo mexicano Gruma, dijo ayer la canciller Patricia Espinosa.
Ante la nacionalización de ésta y otras empresas mexicanas en aquel país en los últimos meses, Espinosa lamentó que su gabinete no pueda hacer nada tras la ruptura por parte del gobierno de Hugo Chávez del Tratado de Libre Comercio bilateral, que incluía cláusulas de protección de inversiones.
“Desgraciadamente (dicha ruptura) nos ha dejado sin un marco bilateral que nos permita actuar en estos casos”, añadió la secretaria de Relaciones Exteriores de México.
“En el caso de las afectaciones a empresas mexicanas —recordó— hemos sido muy francos y claros con el Gobierno venezolano para expresarle nuestra preocupación”.
Puso como ejemplo cómo en 2008 el Gobierno de México intentó “facilitar el diálogo” entre las autoridades venezolanas y la empresa Cemex, tercer productor mundial de cemento, tras la expropiación de los activos de su filial en el país suramericano.
Insistió en que “como Gobierno” no pueden intervenir directamente en este tipo de procesos que se dan entre otro país y una empresa, aunque en estos casos sí enfatizan en la necesidad de que se respeten todos los derechos de las compañías afectadas “para que no se vean discriminadas de manera injusta”.
ANALIZAN LEGAL
Respecto a la expropiación de la empresa alimentaria Monaca, refirió que ayer se pusieron en contacto con sus responsables, quienes le explicaron que, al operar como una subsidiaria de una empresa española, “utilizarán el marco jurídico que prima entre Venezuela y España para abordar este tema”.
“Pero está claro —concluyó— que de inmediato nos preocupamos y nos ocupamos de poder analizar con ellos, siempre con la anuencia y a solicitud de las empresas afectadas, qué tipo de apoyo pudieran requerir”.
El Gobierno venezolano decretó ayer la expropiación de la empresa Sociedad Mercantil Molinos Nacionales mediante un decreto que autoriza la “adquisición forzosa” de la compañía.
Monaca, que cuenta en Venezuela con seis plantas de producción, está controlada por el grupo mexicano Gruma con 72.86 por ciento accionarial, mientras que el 24.14 restante pertenece al banquero venezolano Ricardo Fernández, según datos de la empresa.
SERIE DE EXPROPIACIONES
La decisión de Venezuela, de expropiar una de las dos empresas de la transnacional mexicana Gruma, es la más reciente de una serie de medidas de este tipo que ha tomado el gobierno del presidente Hugo Chávez.
Otras compañías mexicanas como Cemex, Coca Cola Femsa y Tubos y Aceros de México fueron afectadas en los pasados tres años por acciones de expropiación o nacionalización llevadas a cabo por el Gobierno venezolano.
En virtud del esquema actual de desarrollo del país, es probable que las nacionalizaciones continúen, consideró la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en un reporte sobre inversión extranjera en la región, publicado la semana pasada.
En enero de 2007 Chávez anunció acciones para que el Estado asumiera el control de sectores considerados por su administración como estratégicos, entre ellos los de alimentos.
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