El académico y educador nicaragüense doctor Carlos Tünnermann Bernheim, quien fuera Ministro de Educación durante el régimen sandinista de los años ochenta, ha alertado que la “nueva” estrategia educativa del gobierno de Daniel Ortega puede entenderse como que “el objetivo es ideologizar el proceso educativo de acuerdo con los ideales socialistas que parecieran ser los valores del Gobierno actual…”. Y precisa el también ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), que “esta estrategia educativa roza con lo establecido en la Carta Magna”. Es decir, en la Constitución Política de este país que todavía es denominado República de Nicaragua.
En realidad, la “nueva” estrategia educativa del régimen autoritario de Daniel Ortega es un componente fundamental del proyecto orteguista de restaurar la dictadura y convertir a Nicaragua en un país totalitario, para que gire en la misma órbita de Cuba, Venezuela y cuanta nación latinoamericana pueda ser subida al carro del “socialismo del siglo XXI”, como se le llama ahora al viejo comunismo del siglo XX.
Pero la “nueva” estrategia educativa del régimen de Daniel Ortega es, con algunos cambios de forma, básicamente la misma que se implementó durante la revolución sandinista de los años ochenta, la cual se truncó cuando Ortega y la Dirección Nacional del FSLN se vieron forzados a entregar el Gobierno en abril de 1990, después que perdieron las elecciones de febrero de ese mismo año. Por lo tanto no fue por casualidad que Miguel de Castilla —quien fuera el primer Ministro de Educación del actual régimen de Daniel Ortega y ahora es vilipendiado por el mismo régimen orteguista— anunciara al asumir el alto cargo que ya perdió, que para los sandinistas se había terminado “el recreo” en la educación.
Durante los años ochenta, la estrategia educativa de la revolución sandinista apuntaba a proporcionar a la niñez y la juventud —y a la población en general— una educación totalitaria, de inspiración comunista. El objetivo era dominar la conciencia de todos o de la gran mayoría de los nicaragüenses, a fin de garantizar el sustento social de un nuevo Estado totalitario que supuestamente duraría hasta el fin de los tiempos, o por lo menos durante los siguientes mil años, según lo proclamó Daniel Ortega en un delirante discurso que pronunció en Ciudad Darío el 18 de enero de 1987, durante la celebración del 120 aniversario del natalicio del gran poeta nacional.
Ciertamente, la “nueva” estrategia educativa del régimen orteguista se inspira — igual que la de los años ochenta— en los mandamientos ideológicos de Vladimir Ilich Lenin. Este, en una histórica conferencia que dictó en el segundo Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Rusia, en 1920, definió los lineamientos estratégicos de la educación comunista para la Unión Soviética y todo el mundo. Según apuntó Lenin en aquella ocasión, la enseñanza, la educación y la instrucción de la juventud “no pueden seguir siendo lo que eran”; “transformando radicalmente la enseñanza, la organización y la educación de la juventud, conseguiremos que el resultado de los esfuerzos de la nueva generación sea la creación de una sociedad que no se parezca a la antigua, es decir, de la sociedad comunista. Por ello debemos examinar en detalle qué debemos enseñar a la juventud y cómo debe aprender ésta si quieren merecer realmente el nombre de juventud comunista. Cómo hay que prepararla para que sepa terminar y coronar la obra que nosotros hemos comenzado”.
Es que Vladimir Ilich Lenin en su época, como Adolfo Hitler en la suya, y todos los líderes y estrategas totalitarios, fascistas o comunistas, de izquierda o de derecha, en cualquier parte del mundo donde han logrado imponerse, se han basado en el criterio de que la estructura y el contenido del sistema educativo influye de manera determinante sobre el comportamiento político de la gente. Por lo tanto, manejan la educación como un medio para adaptar las conciencias de las personas a las tareas de la “revolución”, a las exigencias del Estado, a los objetivos del régimen y del caudillo totalitario.
Así ocurrió en la Unión Soviética y demás países comunistas que desaparecieron antes de que terminara el siglo XX. Así ocurre actualmente en China, Corea del Norte y Cuba. A sí se está imponiendo ahora en Venezuela y se ha comenzado a imponer también en Nicaragua. Esto es algo que todos los nicaragüenses demócratas debe entender muy bien, para que estén totalmente claros de lo que viene y lo que les espera.
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