El control de su azúcar depende de la insulina, una hormona producida bajo varias condiciones incluyendo el consumo de carbohidratos y algunas proteínas. Al consumir mucha azúcar, jarabe de maíz alto en fructosa, y/o granos refinados, se exige una alta producción de insulina.
Si la dieta está alta en dichos componentes sobre un período largo, eventualmente puede resultar en la deterioración del páncreas, el órgano que produce la insulina y/o en la incapacidad de producir la hormona, y en una enfermedad que se llama diabetes tipo II.
El jarabe de maíz es un endulzante inventado en los últimos años, y es un ingrediente muchas veces ‘invisible’ en las comidas industrializadas y que contribuye a la obesidad y al diabetes tipo II. Granos refinados, como la harina blanca que viene del trigo, han sido procesados para que sólo tenga la endoesperma, perdiendo el germen con sus aceites esenciales incluyendo omega-3, y vitaminas como vitaminas B, su proteína, y el salvado que es la mayor fuente de la fibra.
Dichos granos refinados ya no tienen más que calorías, o sea, los componentes que protegen la salud ya han sido quitados. Siendo nada más que calorías, los granos refinados, el azúcar, y el jarabe de maíz alto en fructosa están metabolizados rápidamente y por lo tanto, la glucosa que resulta entra de manera rápida en su sangre y por lo tanto, el cuerpo tiene que responder con una alta tasa de producción de la insulina. Relacionado al tema es lo del índice glucémico, sobre lo cual varios han oído que también es un indicador de la cantidad de insulina requerida y a la rapidez de su secreción.
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